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Los quince del ALBA

13 de diciembre de 2019

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Este sábado habanero de un diciembre que no quiere traernos frío, Cuba y los demás países de América Latina y el Caribe estarán celebrando los 15 de una joven pero fuerte institución que va sembrando raíces en nuestras tierras.

Un día como este 14 de diciembre, en 2004, el Comandante en Jefe Fidel Castro y el presidente venezolano Hugo Chávez, rubricaban en la capital cubana el acto de nacimiento de la Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA), un mecanismo de integración lleno de esperanzas.

No fue una iniciativa salida de un encuentro fortuito. Todo lo contrario, el ALBA es la materialización de las ideas de unidad latinoamericana concebidas por Martí y Bolívar, a las que le dio continuidad el pensamiento aventajado de Fidel, que siempre vio en la unión de nuestros pueblos, la única manera de alcanzar la verdadera y definitiva independencia.

Con su nacimiento se derrotaba el ALCA, aquel engendro creado por Estados Unidos y que abortó gracias a la posición común de líderes latinoamericanos que se opusieron abiertamente.

Con el ALBA se hacía realidad la solidaridad humana expresada en planes concretos que hacían avanzar en la mejora de la educación, la salud y demás programas sociales para los millones de desposeídos de nuestra región.

Rápidamente se vieron nacer y crecer planes como la Misión Milagro, verdadero milagro que ha permitido que millones de personas hayan recobrado la vista gracias a la entereza y solidaridad de médicos cubanos que le operaron sus ojos.

Las Misiones Médicas llegaron a Venezuela y luego se extendieron por naciones como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití y otras islas del Caribe, entre otras.

Los desposeídos de los más intrincados parajes de la geografía latinoamericana y caribeña, recibieron a médicos y enfermeros que les llevan la cura de su salud y la esperanza que reconforta las almas.

Pero la solidaridad no se quedó solo en programas de salud. Paralelamente, Cuba llevó a sus maestros y profesores, creadores de un novedoso plan para alfabetizar a quienes nunca les había llegado la luz de la enseñanza.

El Programa Yo si Puedo, fue como una bendición divina para millones de personas. Los especialistas cubanos repartieron cartillas para aprender a leer y escribir, tanto en idioma español, como en otras lenguas, incluyendo dialectos para poblaciones indígenas.

Mientras el ALBA se iba consolidando, de la Escuela Latinoamericana de Medicina, la ELAM, se graduaban jóvenes que fueron sumando miles de galenos en decenas de países, tanto de América Latina como de África, Asia, y hasta de los Estados Unidos.

A la par que en estos 15 años la solidaridad se fue materializando y la esperanza se hizo realidad con el ALBA, los enemigos de siempre han arremetido con todas sus fuerzas y medios para quebrar la unidad de nuestros pueblos.

De esa forma y valiéndose en algunos casos de traiciones y en otros de golpes de estado, el imperio logró que Ecuador se saliera del ALBA y renunciara a la solidaridad que por años le dio vida y esperanza a su población más vulnerable, principalmente la indígena.

Muy reciente, un golpe de estado en Bolivia bajo los auspicios de Washington y la OEA y con la traición de la policía y las fuerzas armadas, hizo que las autoridades de facto proclamaran entre sus primeras medidas la salida del ALBA y arremetieron contra los médicos cubanos que se vieron obligados a regresar a la Patria.

Como en toda guerra, estas batallas perdidas constituyen no la renuncia definitiva a la integración, sino heridas abiertas que deben ser sanadas, más temprano que tarde, y donde deben unirse, además de la fuerza y la batalla diaria, la corrección de errores y la concientización de la población para que haga suyo el proyecto integracionista y lo lleve adelante con la unidad de los pueblos como base fundamental.

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