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José Martí su condena a la esclavitud y a la discriminación racial

8 de noviembre de 2019

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Además de combatir la esclavitud, José Martí fustigó todo vestigio de discriminación racial. Para él hombre era más que blanco, más que mulato, más que negro.

En un trabajo titulado “Nuestra América”, publicado en enero de 1891, Martí precisó que no hay odio de razas, porque no hay razas, y añadió: “Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas.”

Martí analizó en otros trabajos periodísticos la situación de los negros en Cuba y particularmente en un artículo titulado “Un Plato de lentejas”, publicado en Patria el cinco de enero de 1894, trató acerca de la intención del régimen colonial español de ofrecer algunos derechos a estos hombres y mujeres con el objetivo de evitar que respaldasen la lucha por la independencia de Cuba.

En dicho trabajo manifestó: “El gobierno de España en Cuba, veinticinco años después que la revolución cubana abolió la esclavitud y suprimió en su primer constitución y en la práctica de sus leyes toda distinción entre negros y blancos, acaba de declarar, a petición del “Directorio de la clase de color”, que los cubanos negros pueden tener asiento en los lugares públicos, y sitio en los paseos y en las escuelas, sin diferencia del cubano blanco.”

Recordó que fue la revolución la que devolvió la humanidad a la raza negra, y la que hizo desaparecer la esclavitud.

No obstante, explicó que una institución como esa era difícil desarraigarla de las costumbres.

Tanto en sus trabajos periodísticos, así como en cartas dirigidas a amigos y colaboradores y en discursos que pronunció ante emigrados cubanos residentes en distintas ciudades estadounidenses, Martí expuso criterios acerca de cuestiones relacionadas con la justicia y también sobre la importancia que le atribuía a la igualdad desde el punto de vista político, así como social y racial de los seres humanos.

Cuando ya se hallaba trabajando en los preparativos para la reanudación de la lucha por la independencia de Cuba, en un encuentro realizado el 26 de noviembre de 1891 con compatriotas suyos residentes en Tampa, Estados Unidos, reflexionó en torno a cómo concebía que fuese su Patria una vez alcanzada la independencia.

Martí señaló en ese discurso identificado como “Con todos y para el bien de todos”, frase con la que concluyó su intervención en esa oportunidad, que si en las cosas de su patria le fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, el bien que preferiría era que la ley primera de la república fuese el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

Igualmente aseguró, en forma metafórica y llena de simbolismo, que el sueño suyo era el de poner la justicia tan alta como las palmas

Acerca de la justicia, sobre la cual planteó que debía ser como un corcel, Martí hizo referencia en otras oportunidades.

Por ejemplo en un trabajo titulado “La República española ante la Revolución Cubana”, elaborado por él en 1873 en Madrid, España, precisó que sólo había honra en la satisfacción de la justicia y añadió seguidamente: “…sólo obedeciendo estrictamente a la justicia se honra a la patria.”

Dos años después en otro de sus trabajos, el publicado en la Revista Universal de México, el 12 de agosto de 1875, Martí resaltó que de veras los seres humanos se sentían mejor haciendo justicia y venerando.

En la propia revista, específicamente en la edición del 8 de septiembre de 1876, volvió a tratar sobre la justicia acerca de la cual manifestó que no menoscaba el valor, antes lo enaltece.

También Martí comentó la trascendencia que tenía un acto de justicia y al respecto se refirió en su sección identificada como “Cartas”, publicada en La Nación, Buenos Aires, Argentina, el 15 de abril de 1887, en la que expuso: “…un acto de generosidad y de justicia trae a los brazos a aquellos a quienes la aspereza subleva, o mantiene apartados.”

Él igualmente destacó que en la justicia no cabe demora: y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí.

Martí asoció la justicia con otros conceptos muy significativos y decisivos para los seres humanos, tales como la igualdad política, social y racial. Planteó que de la justicia no tienen nada que temer los pueblos, sino los que se resisten a ejercerla y al referirse específicamente a la igualdad social expresó que ésta no es más que el reconocimiento de la equidad visible de la naturaleza.

Y en un trabajo titulado “Nuestras ideas”, que salió reflejado en el primer número del periódico Patria, el 14 de marzo de 1892, además señaló:

“… no hay igualdad social posible sin igualdad de cultura.”

En correspondencia plena con su concepción acerca de la justicia e igualdad de los seres humanos, Martí se enfrentó a toda forma de discriminación.

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