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Miguelito Valdés: Mister Babalú (I)

19 de abril de 2013

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Miguelito Valdés

Dos números le hicieron famoso: “Babalú”, de Margarita Lecuona, y “Bruca manigua”, de Arsenio Rodríguez. Pero también interpretó con igual maestría estos clásicos de la música cubana: “Siboney”, de Ernesto Lecuona; “Mamá Inés”, de Eliseo Grenet; y “El manisero”, de Moisés Simons.
En más de una ocasión Miguelito Valdés lo había dicho: “Para la rumba no hay fronteras”. Afirmación que él –como dice el colega Leonardo Depestre – hizo realidad con su irresistible fuerza comunicativa y el carisma que aún hoy podemos apreciar en cualquiera de las antiguas películas que acogieron su imagen, voz y personal manera de bailar.
En mi natal barrio de Cayo Hueso, todavía en los años 60   y 70 del pasado siglo, se reconocía a este excepcional músico cubano nacido el seis de septiembre de 1912 –aunque otros afirman que en 1916- como uno de los vecinos más apreciados en este popular barrio habanero, cuna de soneros y rumberos.
En lo que me toca, pude ser testigo en más de una ocasión de acaloradas conversaciones que tuvieron como centro a este ídolo “cayohüesero”. Unos decían que Miguelito quería ser cantante cuando no levantaba una vara del suelo; otros que gustó también del boxeo en sus días de adolescente -y logró buenos resultados en la división welter- mientras se ganaba la vida en un taller de reparación de autos.
Entonces él vivía en Cayo Hueso, en el Pasaje Aurora, cerca del solar África, donde estaba Chano Pozo, con quien rumbeaba con el tambor o las maracas.
Pero ya en los 60 y los 70 de mis recuerdos, Miguelito no residía en Cuba desde hacía muchos años, y tal vez no se imaginara que en el barrio de Cayo Hueso aún era un personaje muy recordado, del que los más viejos contaban historias suyas con admiración y respeto.
Miguel Ángel Eugenio Lázaro Zacarías Izquierdo Valdés Hernández- tal era su nombre- nació de padre español y madre yucateca en el barrio habanero de Belén, pero se crió en Cayo Hueso, donde se mudó con su familia siendo muy pequeño.
Comenzó su carrera artística en el decenio del veinte con los sextetos de moda.  Cantaba y tocaba diferentes instrumentos, como la guitarra, el tres, el contrabajo y las maracas. Entró como cantante al Sexteto Jóvenes del Cayo desde su fundación en 1929.
Desde entonces Miguelito, hombre inquieto como pocos, pasó a integrar sucesivamente numerosos grupos musicales del país.
Estuvo en las charangas de Ismael Díaz y en la Gris, y con la orquesta Habana. Hasta incursionó con el Sexteto Occidente de María Teresa Vera.
Luego de su primer viaje al exterior, con la orquesta del chileno Lucho Azcárraga, que lo llevó a Panamá, ingresó en Cuba en la agrupación de los Hermanos Castro, en la que permaneció hasta 1936.

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