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En busca de la unidad perdida

16 de julio de 2019

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No sé si cuajará la intención de los factores foráneos en el drama libio de hacer llegar a un acuerdo a las dos partes que se discuten el gobierno de la nación, aunque, realmente, tienen más la intención de permanecer separados de acuerdo a sus intereses.
Libia dejó de ser una gran unidad de nación desde que el imperialismo desató la salvaje agresión del 2011, en la que perdieron la vida más de cien mil personas y muchas más tuvieron que emigrar dentro del terotero o ir hacia las costas mediterráneas, buscando Europa, donde han sido víctimas de traficantes humanos o dejadas morir en el curso de viajes a la deriva o hundidas intencionalmente.
Mientras legisladores libios de los dos gobiernos surgidos a raíz del asesinato de Muammar el Gadafi discuten en El Cairo la posibilidad de constituir un régimen único, elementos terroristas, principalmente del Estado Islámico, se han dado a la tarea de atacar y asesinar en campamentos de refugiados.
Lo cierto es que de la naciónpróspera y humana creada por Gadafi no ha quedado nada, y aún resuenan la risa y balandronadas de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, cuando recibió la para ella “alegre” noticia del asesinato del líder libio, cuyo principal pecado fueconfiar en gobiernos europeos, principalmente el de Franca.
Para comentaristas internacionales muchos de los problemas libios podrían ser resueltos si se restaurara la unidad del país. Además de las contradicciones internas, el enfrentamiento de las dos coaliciones en Libia refleja las posturas de los actores externos.
El gobierno de Tobruk cuenta con el apoyo de Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Los grupos islamistas en Tripolitana reciben ayuda de Turquía y Catar. Mientras, EE.UU., que antes simpatizaba con el gobierno de Trípoli, ahora, baraja la posibilidad de colaborar con Haftar, tratando de evitar una posible influencia rusa.
Y es que Trump, quien envió armas y mercenarios para evitar que Trípoli cayera en manos de Haftar, ahora está dando marcha atrás, evita que las tropas norteamericanas allí entren en batalla, teme que la crisis que tiene lugar en Catar derive en algo contra EE.UU., y tiene una gran antipatía por los Hermanos Musulmanes, apoyados por los turcos y maldecidos por Egipto.
En fin, un embollo que sigue pagando caro lo que quedó del pueblo libio, y más cuando Estados Unidos está tratando de jugar con ambos gobiernos.

 

PROBLEMAS DE MIGRACIÓN

 

Aparte de la amenaza terrorista, el problema principal que afecta a Libia es que el país se convirtió en un punto de transbordo para los migrantes africanos que intentan llegar a Europa.
Desde el comienzo de este año, el 85% de los 80 000 migrantes que llegaron a la Unión Europea son africanos que cruzaron el Mar Mediterráneo desde Libia. Tras la reunión de los ministros de Exteriores de la UE, se decidió impedir la entrada a Libia de migrantes de países limítrofes de África.
De ahí que esos elementos “civilizados” europeos hayan posiblementedado la tarea a los terroristas que manejan a su albedrío para que traten de eliminar físicamente a los migrantes, en la que se sabe está enlodado el Estado Islámico.
Pero lo cierto es, subrayo, no habrá una posible salida de la crisis hasta que algún gobierno pueda manejar el país, lo que, hasta ahora, no pueden hacer ni el gobierno de Unidad Nacional, en Trípoli, ni el gobernó de Haftar, en Tobruk.
Y es que sólo el proceso de reunificación podría indicar si hubiera aunque sea algún sentimiento sincero foráneo de ayudar al respecto, siempre que ambaspartes gubernamentales estén de acuerdo en hacerlo.

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