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La polémica entre la economía verde y la economía ecológica (I)

9 de abril de 2013

Todo necio confunde valor y precio.
Azorín

Los conceptos de desarrollo, sustentabilidad y protección del medio ambiente, están presentes en las polémicas que hoy en día  existen tanto en los medios de comunicación como en los académicos. Y muchos especialistas definen como sustentable o ambiental, aspectos diferentes por lo que  ante los problemas económicos y de desarrollo, se proponen soluciones energéticas a las que se les llama ecológicas, ambientales o limpias, que pueden resolver los problemas planteados,  mientras otras con el mismo nombre debido al enfoque y las acciones que llevan implícitas  a todas luces no son nada de eso.
En el núcleo de todas las discusiones está siempre el aspecto económico, pero las intenciones económicas respecto al desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente no siempre están claras en el discurso oficial de los gobiernos, las transnacionales, los grupos ambientalistas y las más diversas organizaciones no gubernamentales.
Por eso invito a una reflexión acerca de las definiciones e intenciones  de la economía clásica, la llamada economía ecológica y la economía ambiental o verde, tan mencionadas en los medios.

La economía clásica considera a la naturaleza   como una externalidad de la que se puede extraer de todo y a la que se puede botar los desperdicios. Una externalidad para la economía clásica es aquello que no entra en sus consideraciones financieras, de ahí que a la naturaleza, desde este punto de vista, se le pueda considerar fuente de recursos gratuitos o sumidero incuestionable de desechos

Para la economía solo son de interés los recursos escasos, si un recurso es abundante o accesible con facilidad, no resulta de interés para la economía y lo desprecia o lo considera una externalidad, como la naturaleza y el medio ambiente. También se acostumbra a crear escasez de los recursos aunque sean abundantes, para transformarlos en sujetos de la economía.

Así la economía verde o economía ambiental presupone que se le puede poner precio a todo lo que existe en la naturaleza.  Por otra parte la economía ecológica parte del principio de que las finanzas no son lo más importante, sino una parte de todo el sistema social y que para poder tener un desarrollo y una existencia sustentable, la sociedad debe funcionar como la naturaleza,  donde cada parte depende de las otras.

Pero en un mundo en el que mandan los bancos, estos hacen crecer el dinero a partir de los pagos de intereses, incrementan las deudas de sus clientes provocan las crisis y después lo compran todo con el dinero que ellos mismos imprimen.

La economía ambiental o economía verde intenta ponerle precio a todo. Considera a la naturaleza una externalidad y trata de simplificarla, la pérdida de diversidad para ella no es un problema sino la simplificación de los problemas. Recuerde que la definición convencional de la economía es “la administración de los recursos escasos”

La energía, por ejemplo, que se puede obtener  a partir de algún recursos abundante,  accesible  y gratis en la naturaleza debe generarse en forma de electricidad a partir de algún recurso escaso para poder venderla y comprarla.

Para ella, la economía,  lo que no se puede representar con un precio no existe, por eso no considera a los recursos renovables porque con ellos no se puede especular el precio ya que aparecen gratis en la naturaleza.
Si la energía fotovoltaica se puede obtener en cada techo de cada casa, la economía ambiental la genera en grandes granjas para centralizarla y venderla, su máxima aspiración es colectar la energía solar en el espacio y enviarla a la Tierra en un haz  de microondas a una estación terrestre y desde ahí venderla al mundo. El sol que cae sobre cada techo es una externalidad no negociable, por ser abundante y estar al alcance de cada persona.

Mientras la economía verde le pone precio a los elementos de la naturaleza, la economía ecológica, trabaja con todos los sistemas integrados, para ella la naturaleza no es una externalidad. El objetivo de la economía ecológica es administrar de manera sustentable los recursos, no traducirlos a dinero.
En la primera parte de este trabajo se trata en detalle de la economía verde o ambiental y en la segunda de la economía ecológica, Al final se hace una comparación y un análisis de lo que se persigue en cada caso.

La economía ambiental y de los recursos naturales
Las llamadas  economía ambiental y la economía de los recursos naturales, no constituyen una crítica ecológica de la economía, sino más bien una especialización de la economía tradicional, o una extensión de esta economía a un nuevo campo de análisis: “El medio ambiente”.
La economía ambiental estudia dos cuestiones principales. El problema de las externalidades ambientales Y La asignación intergeneracional óptima de los recursos agotables o sea cuanto debe consumir del entorno cada generación para permitir la supervivencia de  las próximas.

Las externalidades son todos los efectos positivos o negativos de una actividad económica, no contabilizados en el mercado. Así la naturaleza de donde se obtienen los recursos y hacia donde se botan los residuos se considera una externalidad.  Además de considerar a la naturaleza una externalidad se considera que es fuente inagotable de recursos y sumidero insaciable de residuos y desechos.
De ahí la suposición común en la economía clásica que puede existir un crecimiento indetenible de la economía y la producción, ya que no se considera el carácter finito de la naturaleza, del planeta y de sus recursos.  De ahí que cuando el nivel de consumo es comparable con la posibilidad de recuperación del sistema este se hace insostenible y sobrevienen las crisis como ocurre en el momento actual.

Los economistas clásicos llaman “externalización” de costos, tanto a la falta de incorporación de éstos a la contabilidad empresarial, como también a la ausencia de estos cargos en los precios finales que paga el consumidor. Para los economistas ambientales se trata de internalizar en los precios los costos externos, a través de impuestos, o la redefinición de los derechos de propiedad. Lo que entra en contradicción con el carácter finito del entorno.

La asignación intergeneracional óptima de los recursos agotables o sea cuanto debe consumir del entorno cada generación para permitir la supervivencia de  las próximas.
Esto no es como indicaría la lógica una forma de distribuir las riquezas y recursos en el tiempo sino de
obtener los “precios óptimos”, que indiquen la senda correcta a seguir, hasta que se extraiga la última unidad del recurso en cuestión. Es decir hasta el agotamiento del recurso, no de considerar su tiempo de reposición.

Como una extensión de la economía tradicional, la economía ambiental está enfocada sobre todo hacia la valoración monetaria de los beneficios y costos ambientales.
La extensión de los supuestos económicos al medio ambiente  plantea serias dificultades.
El problema principal es que los bienes ambientales frecuentemente tienen un valor de uso pero no de mercado.  Cualquier evaluación de mercado  sobre  los bienes ambientales es meramente coyuntural. Por eso  las valoraciónes monetaria del medio ambiente no es de tipo absoluto sino relativas al contexto del análisis económico, las oportunidades de mercado así como de  la conciencia ambiental y de preservación para el futuro que se tenga de los recursos, cosa que no siempre se tiene en cuenta.
Un ejemplo es la valoración de terrenos para diferentes usos, en dependencia de su ubicación, la demanda de mercado digamos turístico, inmobiliario  o estratégico,  de la disponibilidad de uno o varios recursos cuya explotación puede ser contradictoria, por ejemplo minería y turismo y la decisión de su uso final depende más de una puja de mercado que del valor ambiental o ecológico de entorno natural.
La economía verde o ambiental aunque tiene en cuenta los valores ambientales del entorno sólo se ocupa de aquello que siendo de utilidad directa para los seres humanos, resulte además apropiable, valorable y producible y lo apropia hasta el agotamiento.

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