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Colombia, Iván Duque y la involución

26 de marzo de 2019

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La pregunta pudiera ser, cómo es posible que en Colombia se haya elegido presidente a Iván Duque, un ultraderechista empeñado en desestabilizar la frontera de su país con Venezuela y sepultar los Acuerdos de Paz rubricados entre la guerrilla de las FARC y el gobierno.

Pero la elección de Duque ya es agua pasada. Y ahora, quienes lo eligieron, sufren las catastróficas consecuencias de su política.

La situación actual de Colombia no puede ser peor. Duque dio por terminadas las conversaciones con el grupo guerrillero ELN; y ahora arremete contra los Acuerdos de Paz con las FARC y los pone al borde del colapso.

En las regiones donde la guerrilla dejó las armas y se incorporó a la vida política del país, los grupos paramilitares campean como quieren y las autoridades gubernamentales poco o nada hacen para poner fin a la violencia y la muerte contra líderes sociales, indígenas, y otros comprometidos con la paz.

Una parte de la guerrilla, al ver frustrados los Acuerdos, han vuelto a las montañas pues saben que el actual gobierno pone en peligro sus vidas.

Respecto a lo que hoy sucede con el convenio entre gobierno y guerrilla, Sergio Jaramillo, ex comisionado de paz, plantea: «El partido extremista que gobierna a Colombia quiere acabar con la Jurisdicción Especial de Paz y está teniendo éxito».

Tiene que ver esto con las 6 objeciones que presentó Iván Duque a la ley que buscaba implementar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal encargado de juzgar los delitos cometidos durante el conflicto armado (tanto por guerrilleros como militares) y una de las columnas vertebrales del proceso de paz realizado con la guerrilla por su antecesor, Juan Manuel Santos, y que puso fin a 50 años de conflicto.

Según EFE, las objeciones tocan temas como la reparación a las víctimas por parte de los victimarios, la renuncia a la acción penal frente a los crímenes de lesa humanidad para quienes no son máximos responsables (es decir, quienes no sean mandos) y a la extradición por delitos cometidos después del acuerdo de paz.

Al expresar Duque estas objeciones, las protestas fueron muchas y hasta aliados del gobierno como el Partido Liberal, expresaron que se estaba quebrando el estado de derecho, pues la Corte Constitucional —máxima instancia en estos casos— ya había dado a conocer sus fallos y era cosa juzgada.

No pocos coincidieron en que de lo que se trata, por parte del presidente Iván Duque, es destruir el proceso de paz.

Dejemos que sea el propio Jaramillo, quien exponga los argumentos finales de este comentario:

«Creo que hay un deseo que ha expresado públicamente el expresidente Álvaro Uribe Vélez de acabar con esa jurisdicción. Y lo otro es que al partido de gobierno, que fue creado para hacer oposición radical, que está dedicado a criticar todo lo que tenga que ver con el proceso de paz, electoralmente le sirve mucho revivir la discusión que tuvimos durante el plebiscito y llevar al país a donde estábamos hace dos años y con eso hacer campaña electoral para las elecciones regionales de octubre y probablemente las presidenciales».

Por último, respecto a Iván Duque, hay que decir que se ha prestado a la peor de las componendas contra un país vecino, Venezuela.

Duque ha sido el principal ejecutor de las órdenes que desde Washington les dan, Mike Pompeo, Bolton, Marco Rubio y Donald Trump, empeñados en echar abajo la Revolución Bolivariana.

El gran show escenificado en la zona fronteriza por donde se pretendía pasar una supuesta ayuda humanitaria, la quema de camiones con dicha «ayuda», la infiltración de paramilitares colombianos y otros terroristas hacia el vecino país y el recibimiento al impostor Juan Guaidó, son, entre otras muchas las acciones que dan aval al mandatario colombiano.

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