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Eleonora Duse

20 de marzo de 2019

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Entre las figuras grandes del teatro en cualquier época, está la actriz italiana Eleonora Duse, quien desembarcó en La Habana el 26 de enero de 1924.

Eleonora rondaba los 65 años, aunque según la opinión de los espectadores conservaba el maduro encanto de una exquisita donna. La prensa habanera le prodigó fotografías y elogios.

El 29 de enero se inauguró la temporada teatral del Nacional, en el Paseo del Prado, con la actuación de la compañía encabezada por Eleonora Duse. Ella presentó La puerta cerrada, de Marco Praga, dramaturgo italiano, y un diario capitalino comentaba el acontecimiento:

“Sigue siendo la Duse, sin duda, la actriz maravillosa de las bellas manos que encantara al primer lírico de nuestra época, Gabriel d’Annunzio”.

En una segunda actuación representó, en la noche del 31 de enero, la obra Espectros, de Ibsen. Otra vez la prensa se deshizo en elogios:

“Anoche Eleonora Duse, en el papel de Elena Alving, nos demostró de nuevo poseer aquel quid divinum que atribuía Horacio al genio”.

En la función de despedida, el 4 de febrero de 1924, protagonizó una obra escrita para ella, La ciudad muerta, de Gabriel D’Annunzio, a teatro lleno y con interminable ovación. El cronista del Diario de La Marina destacaba que la Duse hizo un derroche de “sus excepcionales aptitudes y, sobre todo, de su naturalidad incomparable”.

Apenas dos días después, el miércoles 6, la actriz partió con su compañía hacia Estados Unidos, donde murió el 20 de abril de 1924, allí se le tributaron honores solemnes.

Hija de una familia de cómicos y nacida en 1859, Eleonora creció y se educó en los escenarios, aunque en sus inicios un maestro no muy visionario le aconsejó dedicarse a otra profesión que no fuera la de las tablas, porque en ella no tendría futuro. Pero terca y confiada en sí misma, Eleonora no hizo caso del desatinado consejo.

Eleonora triunfó en Italia y en Europa, los críticos y el público aclamaron su temperamento impetuoso, su sensibilidad y realismo. Compenetrada con los asuntos de su patria, durante la Primera Guerra Mundial Eleonora Duse realizó obras de asistencia a los heridos y ofreció recitales en el frente. Siempre, no importa cuál resultara el escenario, se le acogió con entusiasmo febril, porque la actriz solía entregarse, hacer palpable su emoción.

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