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Primera interpretación en Cuba del Concierto de “Aranjuez”, para guitarra y orquesta, de Joaquín Rodrigo

29 de marzo de 2013

El aniversario 42 de la primera interpretación en nuestro país del Concierto de Aranjuez, para guitarra y orquesta, de Joaquín Rodrigo, se trata de una obra que subyuga con mucha facilidad al oyente por la belleza de su material melódico y la gracia de su lenguaje hispánico. Y mientras que hay obras artísticas que han necesitado muchos años, y hasta siglos, para lograr el reconocimiento popular, este Concierto es de esas que alcanzaron un éxito inmediato y una rápida aceptación en los más disímiles públicos.
Pero en el Concierto de Aranjuez hay también numerosos elementos de interés para los amantes de la música. En primer lugar, su instrumento solista, es decir, la guitarra, cuyo auge fue haciéndose cada vez mayor y para el que se han escrito relativamente pocos conciertos, si se la compara con el piano o el violín. Por otra parte, el primero y tercer movimientos del Concerto, rememoran la gracia popular y el encantador lenguaje del arte clavecinístico español del siglo XVIII, mientras que el famosísimo segundo movimiento recrea la atmósfera de la Andalucía morisca, con su discurso melismático, sensual y cargado de evocación nostálgica. Ese Adagio del Concierto de Aranjuez, nos pone en presencia de los monumentos arquitectónicos construidos por los árabes en Andalucía, como los palacios de La Alhambra y El generalife o La mezquita de Córdoba. Ese segundo movimiento es, sin dudas de ninguna clase, el máximo responsable de la enorme popularidad del Concierto.
Y a veinticinco años de su premier mundial en Madrid, el Concierto de Aranjuez se interpretó por primera vez en Cuba en un programa de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del desaparecido maestro Manuel Duchesne Cuzán, y la actuación como solista de Leo Brouwer. Eso ocurrió en el Teatro “Amadeo Roldán”, en 1965, UN DIA COMO HOY.