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La salud y los dólares

15 de enero de 2019

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Recordaba este 15 de enero –Día de la Ciencia en Cuba– aquella concepción de Fidel Castro, de convertirnos un país de hombres de ciencia.

No era un simple llamado, sino, y sobre todas las cosas, poner la ciencia al servicio de las personas, en función de planes agrícolas y alimentarios; y avanzar lo más posible en la medicina, la producción de medicamentos y vacunas, así como el fomento de nuevos descubrimientos que avalaran resultados, un proyecto que avanza, se desarrolla y ya es realidad.

Por razones de salud he tenido el privilegio de constatar la aplicación práctica del desarrollo científico al servicio de los seres humanos.

Por ello me llamó tanto la atención algo que leí este mismo 15 de enero, respecto a que en Estados Unidos, los procedimientos que he recibido de manera gratuita y con alta calidad en el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de La Habana, pueden costar  164 941 dólares, en caso de ser un solo infarto.

Es decir que en mi caso, con dos infartos, la cifra sería duplicada.

El ejemplo aparecido en medios de prensa internacionales, refiere que en  el citado país cada compañía de seguros trabaja con determinados centros de salud afiliados, y si un paciente va a otro hospital deben pagar la totalidad de los gastos.

Drew Calver, de 44 años, tuvo un infarto en 2017 y un vecino lo llevó al hospital de Texas más cercano. Lo internaron y le dieron los cuidados correspondientes; al día siguiente lo operaron para colocarle un stent, una especie de malla extensible para las vías obstruidas.
Pese a que la clínica aseguró que cubriría los gastos, le llegó una factura de 164 941 dólares por la cirugía y cuatro días de hospitalización.

Cuando yo egresé del Cardiovascular habanero, tenía cuatro stents y había sido sometido a tres angioplastias. Sumando todos los ingresos, he permanecido ingresado por casi dos meses. ¿Cuánto me hubiese costado todo en un hospital norteamericano?

El sitio digital Al Mayadeen en español, ejemplifica otros dos casos que tienen que ver con la relación dólar –salud en la nación norteña.

Se insiste en que el cobro por uso de instalaciones se ha extendido con valores dispares por los hospitales estadounidenses. Y ejemplifica: “Carolyn Wallace llevó a su hija Elizabeth de cuatro años a un hospital de Texas, debido a una herida en la frente que obtuvo al correr y tropezar con una mesa.
”En el hospital le tomaron la temperatura y la pusieron a esperar. Después de una hora Carolyn se cansó y fue a otro hospital, que atendió a su hija rápidamente.
”Aunque en el primer hospital no recibió tratamiento, le cobraron 669 dólares por haberle tomado la temperatura y 300 dólares por el uso de las instalaciones, es decir, por entrar al hospital”, unos 1000 dólares por el uso de un asiento en un salón de espera y un termómetro que midió su temperatura en solo unos segundos.

Por último, el citado sitio informativo reporta que Jessica Smart llevó a su hijo Kylan, de siete años, a un hospital en Maryland por un sangrado en los oídos, tras una infección.

En el citado hospital le dieron al niño un antibiótico oral y le echaron unas gotas en los oídos. Por esa razón, la mamá del menor recibió una factura de 1 375 dólares, de los cuales 1 075 corresponden a los medicamentos genéricos indicados.

Respeto a este tema el grupo de investigación NORC, de la Universidad de Chicago, afirma que al menos el 57% de los estadounidenses tienen que abonar estas facturas que pensaban serían cubiertas por las aseguradoras.

Los servicios de salud en Estados Unidos pueden ser tan efectivos como costosos, dejando en los pacientes deudas de miles de dólares.

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