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Muere Matilde Wesendonck

29 de marzo de 2013

Entre las efemérides musicales correspondientes al 31 de agosto, se destaca especialmente la que se refiere al aniversario 105 de la muerte de Matilde Wesendonck, la mujer que quizás dejó una huella más profunda en la vida del compositor alemán Ricardo Wagner.
Matilde Wesendonck era una hermosa joven, casada con un rico comerciante de Zurich cuando Wagner los conoció.
Los esposos Wesendonck habían asistido a un concierto en el que Wagner dirigió varias sinfonías de Beethoven. El compositor quedó prendado de Matilde y comenzó a visitar la casa de los Wesendonck con mucha frecuencia.
Otto Wesendonck, el esposo de Matilde, no sólo veía con buenos ojos la presencia de Wagner en su residencia, sino que en algún momento facilitó al músico nueve mil francos para enjugar las deudas de un Festival de música organizado por Wagner. Y, aunque no faltaron los comentarios maliciosos, e incluso la propia Minna, esposa de Wagner, comenzó a recelar, Matilde Wensendonck convenció a su esposo para que comprara una pequeña villa para los Wagner, junto a su propia residencia.
El compositor pensó entonces que había encontrado el retiro ideal pero, un año y medio más tarde, urgido por Minna y ante una crisis sentimental que no tenía solución aceptable para le época, Wagner decidió abandonar la villa y romper sus relaciones con los Wesendonck y, por supuesto, con Matilde.
Sin embargo, cuando en 1859 se reavivó la amistad entre Wagner y los Wesendonck, el compositor tuvo que hacer un gran acopio de equilibrio y resignación pues el recuerdo del amor sentido por Matilde lo marcaría para el resto de su vida. Todavía muchos años más tarde, y refiriéndose a esa dolorosa ruptura, el compositor escribió sobre Matilde, lo siguiente: “Ella es y será siempre mi primero y único amor. Ella fue el refugio de mi vida”.
Y nadie duda tampoco, que fue ese amor el que inspiró a Wagner su monumental drama “Tristán e Isolda” que, como se sabe, constituye la quintaesencia del estilo maduro del compositor alemán y es, al mismo tiempo, un vasto poema sonoro dedicado al amor, entendido éste como un sentimiento fatal y enajenante, a partir de una antigua leyenda celta.
Y fue, también, sobre las ruinas de ese ideal irrealizado, que Wagner compuso la música para cinco poemas que habían sido escritos por Matilde, en los momentos en que las relaciones entre ambos eran más estrechas y felices. Son esas las llamadas “Canciones de Matilde Wesendonck”, que figuran entre las pocas obras no teatrales de Wagner.
Matilde Wesendonck, la amada del compositor alemán Ricardo Wagner, murió en Traunblick, Austria, a los 74 años de edad, en 1902, UN DIA COMO HOY.