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Nace el compositor y pianista cubano Ernesto Lecuona

29 de marzo de 2013

Entre las efemérides musicales del 6 de agosto, hay una que reviste especial significación para los cubanos. Me refiero a la que señala el aniversario 112 del nacimiento en el municipio habanero de Guanabacoa, del compositor y pianista Ernesto Lecuona y Casado.
Los inicios de Lecuona en la vida musical estuvieron marcados por su indiscutible talento pianístico. Ya a los 16 años se graduaba con el Primer Premio y la Medalla de Oro en el Conservatorio Nacional de La Habana, bajo la guía del notable pianista y pedagogo holandés Hubert de Blanck.
Lecuona actuó también como solista en el primer concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica de La Habana, bajo la dirección de Gonzalo Roig, ocasión en la que interpretó el Segundo Concierto en sol menor, para piano y orquesta, de Saint-Saëns, en primera audición en Cuba.
Y como compositor, Lecuona cultivó géneros teatrales como la zarzuela y la revista, en los que logró grandes éxitos con títulos como “María la O”, “Rosa, la china”, “El cafetal” y muchas más. Se trataba de un género en el que Lecuona se interesó desde la temprana fecha de 1919, cuando estrenó su revista titulada “Domingo de piñata”, con la finalidad de entretener, con números musicales “movidos” y, sobre todo, dentro de un marco alejado del espíritu alhambresco. A esta obra siguieron otras muchas revistas y “pretendidas operetas”. Pero fue con la inauguración del Teatro “Regina”, adquirido por Lecuona como sede de su propia Compañía de zarzuelas y revistas, que se produce el surgimiento de la gran zarzuela cubana, a partir de su incesante producción para ese género, y del éxito clamoroso de los títulos que ofrecía en cartelera.
Se trataba de obras con un argumento de contenido romántico, casi siempre situado en los días de la colonia, y en las que Lecuona conservó personajes cómicos del teatro vernáculo, como el negrito y el gallego, y subrayó o creó otros, como el calesero, el negro esclavo, el galán, la damisela y, sobre todo, la mulata de gran belleza, cortejada por todos y con un signo fatal en el amor, tal como fuera diseñada la famosa Cecilia Valdés por el novelista Cirilo Villaverde.
En la canción también dejó Lecuona una abundante producción, y algunas de esas páginas alcanzaron incluso difusión internacional. Pero, sin dudas, lo más logrado de toda la creación artística de Ernesto Lecuona se encuentra en sus obras pianísticas y, muy especialmente, en sus Danzas cubanas y afrocubanas.
En algunas de esas piezas para piano, como San Francisco, el grande y Ante el Escorial, Lecuona alcanzó sus mejores logros en la composición, partiendo de un estilo muy cercano a los grandes románticos que escribieron para el piano, como Liszt y Chopin. Y es que, además de compositor, Lecuona fue siempre un relevante pianista que demostró un gran dominio de su instrumento, sobre todo en la interpretación de sus propias obras.
Ernesto Lecuona murió en 1963, en Santa Cruz de Tenerife, a los 68 años de una vida que se había iniciado en el municipio habanero de Guanabacoa, en 1895, UN DIA COMO HOY.