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Invadirá el cine cubano también el Kennedy Center

30 de abril de 2018

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Como parte indisoluble del patrimonio cultural de la isla, el cine no podía excluirse del festival “Artes en Cuba: From the Island to the World”, que a partir del 8 de mayo estremecerá las instalaciones del John F. Kennedy en Washington por espacio de dos semanas. Con la curaduría de Iván Giroud, director del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, entre el medio centenar de eventos programados figura “Havana Fillm Festival 40-Year Retrospective”, que abarca un total de seis títulos. La inauguran el sábado 12 las copias restauradas de dos clásicos del cine iberoamericano Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea, y Lucía (1968), de Humberto Solás, que festejan el cincuenta aniversario de su estreno. Ambos filmes vieron la luz, gracias a la iniciativa de The World Film Foundation, en el laboratorio L’Immagine Ritrovata de la Cineteca de Bologna para luego iniciar su nueva vida en certámenes internacionales en la sección “Cannes Classics”.

Un conjunto de cuatro filmes notorios exhibidos en los cuarenta años de historia del Festival de La Habana conforman, además, la retrospectiva. En primer término una copia nueva de Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega, como preámbulo a la programación de una trilogía distinguida con el máximo galardón del certamen: Fresa y chocolate (1993), realizada por Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, Suite Habana (2003), de Fernando Pérez y Conducta (2014), de Ernesto Daranas.

Los asistentes tienen la oportunidad de ponerse en contacto por primera vez o de redescubrir obras clave generadas a lo largo de las casi seis décadas que nos separan de aquella fecha fundacional del 24 de marzo de 1959, cuando el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (icaic), nacía por medio de una Ley que proclamaba en el primero de sus “Por cuanto” que “El cine es un arte”. De Memorias del subdesarrollo a Conducta, la trayectoria y los cambios registrados en el devenir del nuevo cine cubano son significativos. Nuevos retos enfrentan los cineastas en el nuevo siglo ya en su segundo decenio: la legalización de las productoras no estatales, el acceso a las nuevas tecnologías de producción y de exhibición y la aprobación de una Ley de Cine, entre varias cuestiones que se discuten intensamente desde el 2013.

El Festival que cada diciembre acoge lo más relevante de la producción anual tampoco puede ser el mismo. El cine latinoamericano dejó atrás en su escabroso trayecto ese adjetivo «nuevo» endosado a cuanta corriente o tendencia irrumpe, para abordar temáticas y dramas particulares que no obstante desarrollarse en el contexto de cualquiera de los países del sur del Río Bravo adquieren carácter y dimensiones universales. El cine generado en esta “tierra de rebeldes y de creadores” que es nuestra América, al decir de José Martí, tiene un espacio privilegiado que arriba a sus cuatro fructíferas décadas de vida y qué mejor que iniciar sus festejos con esta pequeña pero muy significativa muestra del cine cubano que acogerá el Kennedy Center, al tiempo de exhibir una exposición de carteles cubanos de cine, movimiento que acaba de ser incluido en el Registro Regional del programa Memoria del mundo de la UNESCO.

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