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La vida sigue igual

29 de enero de 2018

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En Honduras todo sigue igual. El presidente electo en esa nación centroamericana, Juan Orlando Hernández, recibió la última semana de enero la credencial que lo acredita como tal para el período 2018-2022.

Como recordarán los lectores las elecciones presidenciales se llevaron a cabo en noviembre del pasado año y luego de un amañado conteo de votos el Consejo Supremo Electoral lo dio como ganador,  por la mínima, a pesar de las protestas populares que lo cuestionaban.

Incluso hasta el representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) dudaba sobre la legalidad de tal decisión, lo que para muchos era sorprendente, conocedores de la tradicional e incondicional posición de la desprestigiada organización regional en cuanto a apoyar a los representantes de la derecha o pro- estadounidenses.

El lunes 22 de enero, sin embargo, las aguas volvieron a tomar su “cauce democrático”, cuando el mismísimo secretario general de la susodicha, Luis Almagro, se mostraba dispuesto “a trabajar en el futuro con las autoridades electas de Honduras, en sus tres niveles, ejecutivo, legislativo y municipal”.

Con este comunicado borró la impresión dada por el representante de la OEA ante el litigio por la decisión que daba como ganador al candidato presidencial, que era el propio Presidente Juan Orlando Hernández, y demostrar una vez más cuál es la verdadera OEA.

La agencia española EFE envió un despacho desde Honduras donde se afirma que “en el críptico comunicado no se hace ninguna mención ni al informe electoral, ni a la postura que mantenía hasta ahora esa organización de pedir la repetición de los comicios”.

Para agregar que fuentes de la OEA, consultadas por la agencia, “rechazaron explicar a qué se debía este cambio de posición”.

Volvamos al comunicado. La colaboración prevista por la OEA se “dará en el marco de los acuerdos de cooperación vigentes, el fortalecimiento institucional y la reforma electoral, que permita la convivencia democrática, justa y solidaria”.

“Qué entenderá la OEA por democrática, justa y solidaria”. Habría que preguntarle a los miles y miles de hondureños que marcharon por las calles, siendo reprimidos muchas veces, de forma “democrática, justa y solidaria” por la policía.

A principios de enero, en un desayuno de Almagro con un grupo reducido de medios de comunicación, entre ellos Efe, el titular insistió en “que Honduras debía volver a celebrar comicios y que los países de la OEA debían avalar el informe de la misión electoral” que los cuestionaba. Días después el comunicado.

Nada, que la vida sigue igual. El candidato opositor Salvador Nasralla, quien había sido anunciado como ganador, deberá conformarse con la decisión final que, aunque no fue avalada en principio por varios organismos internacional, apareció como por arte de magia y sentenció al pueblo hondureño a cuatro años más de lo mismo.

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