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Reconciliación indispensable

16 de octubre de 2017

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El grupo nacionalista Al Fatah y el movimiento islamista Hamás mostraron en El Cairo su compromiso de completar la reconciliación palestina y acabar con la división que separa a ambas facciones desde el 2007, lo cual marcó un acontecimiento indispensable para detener el genocidio sionista en la Palestina ocupada.

Sin dudas fue un acto consecuente de las autoridades egipcias propiciar la sede para un evento de trascendencia, que ha alarmado a los gobiernos de Benjamin Netanyahu y Donald Trump, porque desbroza el camino para golpear al sionismo con todas las armas políticas, diplomáticas, militares y legales de que se disponga.

La realidad política del Medio Oriente tiene en el seno de la ocupación del territorio palestino y los crímenes cometidos contra su pueblo, un polvorín que estalla cada cierto tiempo y que desembocará, más temprano que tarde en un conflicto regional, si no se pone atajo a la política de exterminio impuesto por el régimen de Tel Aviv, conformado por lo más extremista de la sociedad israelí.

Y es que todo se sale del programa impuesto por unas autoridades de ocupación que tiene como principal política el exterminio del pueblo palestino y expulsar a los sobrevivientes de un holocausto impuesto por aquellos que lo copiaron de sus torturadores natos, a quienes hoy copian fehacientemente.

El representante del partido Al Fatah, Azam al Ahmad, y el líder del Hamás, Saleh al Arouri, aseguraron en una rueda de prensa que el primer paso hacia esta reconciliación será reforzar el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que regresó el pasado 2 de octubre a la Franja de Gaza.

“Las conversaciones se concentraron en impulsar el Gobierno de consenso nacional para que trabaje con todas sus competencias tanto en Cisjordania (gobernada por Al Fatah) como en Gaza (controlada por Hamás)”, aseguró Al Arouri, después de tres días de conversaciones entre ambas facciones en la sede de los Servicios de Inteligencia egipcios.

Además, destacó que los de Hamás se muestran “firmes, serios y honestos para acabar con la división (…), hemos abierto la puerta para llegar a la reconciliación y no hay otra opción que la de seguir con la unidad de nuestro pueblo

Insistió en que no hay nuevas rúbricas con Al Fatah, ya que hay solo un acuerdo que fue firmado en El Cairo en mayo de 2011, “que lo tiene todo”, indicó, y que además ellos lo abordaron en esta ronda de conversaciones para poder implementar sus artículos.

Ahora las demás organizaciones palestinas se reunirán bajo el principio de la unidad en noviembre próximo en la capital egipcia, lo cual fortalecerá una justa causa y prepararse para enfrentar la furia de los ocupantes, al tiempo que coordinar las labores de desenmascaramiento, con el fin de dar a conocer los crímenes de Tel Aviv y no reconocer la legitimidad de sus decisiones.

 

Heredero del nazismo

Benjamin Netanyahu preside un gobierno dotado de una política que se parece cada vez más a los métodos del nacional sionismo que se ejerció contra el propio pueblo judío: limitación en sus movimientos, ocupación de su territorios, ejecuciones ilegales, detenciones arbitrarias, torturas efectuadas en forma metódica y rutinaria, demolición masiva de viviendas, destrucción de bienes, animales y olivares, confinamiento de la población palestina en guetos y la expulsión de su territorio, entre otras medidas punitivas.

La Franja de Gaza y Cisjordania hacen recordar el gueto de Varsovia: un muro que los encierra y limita en sus desplazamientos. Puestos de control militar, bloques de hormigón en las carreteras, zanjas, vallas de tierra, escombros, tierra arrasada, restricciones de movilización, económicas, alimentarias y de energía.

Contra Israel los defensores de la democracia representativa occidental no impulsan bloqueos comerciales, militares o políticos. No se decreta restricción de su espacio aéreo cuando ataca y asesina a la población palestina o incursiona en Siria. No se define una operación multinacional para derrocar un gobierno que reprime y viola los derechos humanos de millones de palestinos.

La pregunta que surge frente a la doble moral de los gobiernos occidentales resuena con fuerza: ¿Quién es capaz de detener la masacre, por parte de estos gobiernos, entusiastas a la hora de intervenir en Libia, Iraq, etc.; preparados y unidos para tratar de destruir a Siria, Iraq y Yemen, y, sin embargo, frente a las acciones criminales del régimen israelí callan en forma cómplice? La unidad contra el terrorismo sionista obliga también a denunciar esta doble moral y definir al régimen israelí como lo que es: un régimen nazi.

La unidad palestina es un arma imprescindible contra este ente del mal, apoyado por la potencia eje del terrorismo de Estado en el planeta. De ahí que el paso dado por Al Fatah y Hamás debe ser respaldado y fortalecido en todas sus aristas, para que al fin se haga justicia con el pueblo palestino.

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