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Maestro de la música coral

6 de junio de 2017

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La noticia del fallecimiento de Electo Silva, conmovió a todos los que le conocieron, porque él fue un verdadero maestro de la música coral, no solo de varios coros, como fundador y director de la emblemática agrupación coral Orfeón Santiago, sino por sus versiones y arreglos para este formato vocal; por haber sido el creador y promotor principal de los Festivales de Coros realizados en Santiago de Cuba y convertidos, durante décadas, en impulsores del movimiento coral cubano; por haber transmitido sus valiosas experiencias a cantores y directores del todo el país.

Haciendo un poco de historia debo decir que aunque Electo Silva nació en Santiago de Cuba, hace 86 años, realizó sus estudios primarios y secundarios en Haití donde, además, estudió música, y se desempeñó como cantor de varios coros, violinista de un cuarteto de cuerdas y flautista de una banda. Cuando regresó a Cuba, se graduó como Pedagogo en la Universidad de su ciudad natal y, finalmente, obtuvo una beca para estudiar Psicología en París. Ya en la década de los años 50 de la pasada centuria, le vemos impartiendo clases de esta especialidad en la entonces Universidad de Oriente hasta que en 1958 inicia su labor como director de coros y, cuatro años después, funda el Orfeón Santiago cuyo objetivo era –según él mismo expresó– “incidir en el desarrollo artístico y social de nuestra población”; por eso el repertorio de este coro incluía obras tradicionales y de compositores contemporáneos. Pero la labor de Electo iba más allá del montaje de repertorios, pues en la Casa del

Orfeón creó un taller de composición para sus miembros quienes no sólo se desempeñaban como cantores y aportaban partituras sino que dirigían otras agrupaciones corales y hasta se creó un coro infantil.

Aunque el Orfeón Santiago tuvo la posibilidad de actuar en televisión, Electo prefería las presentaciones “en vivo”, por estar cerca del calor del público. En cuanto a la radio, lo consideraba un medio muy eficaz para la promoción.

Respecto a los textos, Electo consideraba que eran muy importantes, porque sensibilizaba a los cantores con la poesía, y que a Nicolás Guillén, por ejemplo le encanaba que cantaran sus versos. “Considero que un director de coros no sólo debe tener una sólida formación musical sino literaria.” Y si para Guillén el son era muy importante porque identificaba al cubano, para Electo, lo era también y, además muy fácil de adaptar a la sonoridad coral. Aunque el repertorio de los trovadores es hermoso y muy rico, el carácter rapsódico de muchas obras no eran tan atractivas para hacer una versión coral.

El Orfeón Santiago siempre llamó la atención por su variedad tímbrica, las sutilezas sonoras, la dicción de sus cantores, el espíritu de cubanía… Y por eso fueron alabados por artistas españoles que lo escucharon, como Antonio Gades, Ana Belén y Joan Manuel Serrat, quienes consideraban que los coros de España sonaban demasiado grises.

Con frecuencia recuerdo aquellos memorables Festivales de Coros que convertían a Santiago de Cuba en una ciudad llena de alegría, sobre todo cuando las rondas recorrían sus calles con aquellos versos de Guillén cantados. Y qué decir de la presentación de agrupaciones corales de excelencia donde, por ejemplo, Gema Corredera impresionó al público con su interpretación de “El día que me quieras”, y el Orfeón Santiago evidenciaba su gran calidad.

Infelizmente, el maestro Electo Silva desapareció en un viaje sin regreso, pero su impronta ha quedado, para siempre, en la historia de la música coral cubana.

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