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Ted Williams

5 de julio de 2017

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Tanto el hotel Sevilla como el bar Sloppy Joe’s, ambos en la capital cubana y uno próximo del otro, se enorgullecen de haber tenido, el primero entre sus huéspedes y el segundo entre sus visitantes (una fotografía lo avala), a Ted Wiliams, el célebre pelotero de las Grandes Ligas norteamericanas, por muchos críticos considerado el mejor bateador en la historia del béisbol.

Ted Williams pisó la grama del estadio La Tropical de La Habana durante el mes de marzo de 1946. Llegó a la ciudad el día 8 y participó en los dos desafíos que los Medias Rojas de Boston celebraron contra los Senadores de Washington, los días 9 y 10 de marzo, como parte de la preparación de ambos equipos para la temporada de Grandes Ligas.

Dentro del fabulario del beisbol cubano pervive la anécdota, seguramente apócrifa, de que en cierta ocasión el pitcher cubano Conrado Marrero ponchó (struck out) al estelar bateador y después le pidió que le firmara la pelota a manera de recuerdo, pero que poco después, en el mismo desafío, Williams le pegó jonrón a Marrero y mientras recorría las bases le lanzó a este: “¿Por qué no tratas de recuperar la pelota para que también te firme esa?”.

Es fácil colegir que la simpática anécdota es solo parte del imaginario popular del béisbol cubano, pero la incluimos porque la protagonizan Ted Williams y Conrado Marrero, una de las leyendas del béisbol nacional.

Se afirma que la pasión de Ted Williams por la pesca deportiva lo trajo más de una vez por Cuba, pues pilotaba su pequeña avioneta, recogía a sus amigos de pesca en La Habana y volaba entonces hacia los cayos del norte, el centro de la Isla, o hacia occidente, para localizar los bancos de las especies marinas de su preferencia.

Sus admiradores aseguran que Ted Williams (1918-2002) fue tan bueno en la pesca deportiva como en el béisbol. Como jugador, tuvo un promedio de bateo de por vida (19 temporadas) de 344, el más alto que se registre en la historia de las Grandes Ligas desde 1920, cuando comenzó la era de la llamada pelota viva. Fue 6 veces campeón de bateo de la Liga Americana, dos veces ganó la triple corona (promedio de bateo, jonrones y carreras impulsadas), y dos veces también recibió el título de Jugador más valioso (MVP); fue además el último jugador en ganar el título de bateo en una temporada de Grandes Ligas con un promedio de bateo superior a 400 (406, en 1941). Toda su carrera transcurrió en el mismo equipo: los Medias Rojas de Boston y publicó un libro que es hoy una suerte de Biblia del béisbol: La ciencia del bateo (The Science of Hitting).

Williams se retiró en 1960 y seis años después se le exaltó al Salón de la Fama del Béisbol. También lo es del Salón de la Fama de la Pesca.

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Angel Romero Lastre / 14 de mayo de 2021

Toda una leyenda Ted