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Campo de batalla

27 de septiembre de 2016

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Pienso que no solo yo, sino otros muchos se preguntan si China, jugando con todos esos instrumentos de mercado, pudiera derivar del socialismo que trata de construir, al capitalismo en cualquiera de sus formas.
La incertidumbre, duda o interrogante es válida, cuando pensamos que la victoria o fracaso de la construcción socialista en tan importante nación influiría enormemente en el curso de la historia contemporánea y, por nuestra cercanía espiritual con nuestros hermanos chinos, es de gran incumbencia para Cuba.
Con la necesaria política de reforma y apertura en el caso chino, las fuerzas productivas lograron un gran campo de acción y éxito económico y, en ese devenir, confluyeron peligros internos y externos, representados por un imperialismo que bombardeaba desde el exterior y capitalistas locales que, como todo lo que representa esa ideología, dan preferencia al egoísmo y el afán de lucro.
Cierto, para combatir al Imperio, en el caso chino, había que aceptar el retoy nadar en el mar de sus preferencias, por lo que el peligro de desideologización siempre estuvo presente, de ahí que se esperaba el bombardeo de la propaganda imperialista.
El principal foco de atención imperial estuvo dirigido a la juventud –como ha estado pasando en Venezuela y Cuba, aunque con otros matices–, por lo cual el Partido Comunista de China no se cruzó de brazos y desde hace 11 años desarrolla una intensa batalla ideológica en los centros docentes del país, principalmente en las universidades, con el fin de impedir que se de al trasto con una centuria de logros sociales.

En estos momentos, las universidades chinas se han convertido en un campo de batalla ideológico, con el fin de popularizar al marxismo y, según la pensadora australiana Hannah Middleton, se han estado formando cuadros muy capacitados, capaces de emprender tareas exitosas en la educación patriótica y cívica, y profesional, los servicios de salud mental y sicología, así como lo que se llama tradicionalmente educación moral.
Antes las clases político-ideológicas eran electivas, pero ahora sonobligatorias y se han duplicado.
Una de las premisas más importantes es vincular la teoría con la práctica, porque se mejora la educación ideológica y política y se refuerza el marxismo.
A veces uno se pregunta también qué métodos se sigue para esta educación, es decir, los textos a seguir, y encontramos que el anterior estudio comprendía el pensamiento de Mao Zedong, la Teoría de Deng Xiaoping y la denominada Triple Representación; ahora los estudiantes deben tomar cuatro asignaturas en sus dos primeros años: Principios Básicos del Marxismo, Introducción de los Conceptos del Pensamiento de Mao Zedong, la Teoría de Deng Xiaoping y las Tres Representaciones,Cultivo de la virtud ideológica y el Fundamento de la Ley y Historia Contemporánea China.
A pesarde los cambios y mejoramientos, todavía hay falta de interés en estos estudios y educadores han utilizado métodos erróneos al efecto, por lo que el Partido ha alertado acerca de los peligros ideológicos provenientes de la burguesía liberal y de la reaccionaria ideología feudal, que aún subsiste, por lo cual hay que fortalecer la comunicación en las universidades.
Para los actuales dirigentes partidistas, una visión del mundo marxista-leninista es la base fundamental obre la que se construya la moral socialista.
Esto es, sindudas, la fundamentación ideológica que convencerá a los estudiantes de que pueden ser nobles sucesores del socialismo, que construyenuna sociedad nueva basada en los más elementalesprincipios morales progresistas, los del proletariado.

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