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José Martí, fundador y director de la Revista Venezolana

15 de julio de 2016

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Pocos meses después de hallarse en Venezuela y de haber iniciado una activa colaboración con la Opinión Nacional, de Caracas, José Martí se propuso crear y llegó a dirigir una revista la cual comenzó a circular en el mes de julio de 1881. Él la identificó como Revista Venezolana y sobre las características de esta publicación y sus objetivos se refirió en el segundo número, aunque este fue el último puesto que uno de los artículos incluidos en esa edición referido a un análisis sobre las tiranías, provocó la airada reacción del gobernante venezolano, quién decretó la inmediata salida de Martí de Venezuela.

En ese segundo número Martí comentó como había sido acogida la primera edición de la citada revista al señalar que fervorosas palabras de simpatía por una parte y naturales muestras de extrañeza por la otra, saludaron la aparición del número primero y agregó que todo nuevo viajero halla pródigo sol que lo caliente, y ramas que le azoten el rostro en el camino.

Y más adelante destacó: “Débanse al público, no aquellas explicaciones que tengan por objeto cortejar gustos vulgares, ni ceder a los apetitos de lo frívolo; sino aquellas que tiendan a asegurar el éxito de una obra sana y vigorosa, encaminada, por vías de amor y de labor, a sacar a luz con vehemencia filial cuanto interese a la fama y ventura de estos pueblos.”

Seguidamente comentó que agradecía las demostraciones de ardoroso afecto que la Revista Venezolana había recibido y añadió que seguro de sí mismo, por enamorado, por trabajador y por sincero, ni con las alabanzas se ofusca, ni ante interesados juicios ceja. Y agregó: “La obra de amor ha hallado siempre muchos enemigos.”

En este trabajo Martí expuso las consideraciones tanto a favor como en contra que había recibido en relación con la revista que había creado. Dijo que unos la hallaban muy puesta en lugar, y muy precisa, como que encamina sus esfuerzos a elaborar, con los restos del derrumbe, la grande América nueva, sólida, batallante, trabajadora y asombrosa, mientras que otros señalaban que no era bastante variada, ni amena, ni concebían empresa de ese género sin la existencia de esa literatura blanda y murmurante que no obliga a provechoso esfuerzo a los que la producen ni a saludable meditación a los que leen, ni trae aparejadas utilidad y trascendencia. En relación con esto planteó en forma enfática: “Pues la Revista Venezolana hace honor de esta censura, y la levanta y pasea al viento a guisa de bandera.”

Martín también reflejó en este trabajo algunos conceptos muy significativos ya que señaló que de honda raíz ha de venir, y a grande espacio ha de tender toda obra de la mente y añadió que deben sofocarse las lágrimas propias en provecho de las grandezas nacionales.

E igualmente planteó: “Es fuerza andar a pasos firmes,- apoyada la mano en el arado que quiebra, descuaja, desortiga y avienta la tierra –camino de lo que viene, con la frente en alto. Es fuerza meditar para crecer; y conocer la tierra en que hemos de sembrar.”

Martí expresó además que es fuerza convidar a las letras a que vengan a andar la vía patriótica, de brazo de la historia y concluyó esa reflexión con el siguiente planteamiento: “Es fuerza, en suma, ante la obra gigantesca, ahogar el personal hervor, y hacer la obra.”

Igualmente aseguró que animada de esos pensamientos y anhelosa de hacer la obra más útil, la Revista Venezolana había salido a la luz no para dar producciones meramente literarias, no para alimentar sus ediciones de trabajos varios sin orden ni concierto, ni fin común, sino que era aposento de toda obra de letras que haga relación visible, directa y saludable con la historia, poesía, arte, costumbres, familias, lenguas, tradiciones, cultivos, tráficos e industrias venezolanas.

Y concluyo este trabajo detallando cómo concebía a la Revista Venezolana al manifestar: “La sinceridad: he aquí su fuerza. El estudio: he aquí su medio. Y un derecho solo recaba para sí: su derecho a lo grande.”

Como se deriva de lo planteado por Martí, él se propuso la creación y desarrollo de una revista que tuviera como objetivo esencial la defensa de la historia y la cultura de este pueblo latinoamericano y desechó todo lo vanal.

Fue realmente un proyecto cultural de incalculable valor que no tuvo una consecuente continuidad porque se vio obligado a salir abruptamente de Venezuela.

 

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