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Vicentico Valdés. Algo más que la voz de un bolerista (II)

15 de julio de 2016

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Con la agrupación Conjunto Tropical, Vicentico perfila mucho de su futuro estilo en la interpretación del bolero y la guaracha. Su versatilidad artística resultaba tan sobresaliente, que, en muchas ocasiones, importantes centros nocturnos de la capital de México, a petición del público, se le escuchó cantando sin acompañamiento musical.
Junto a un numeroso grupo de artistas cubanos, entre otros, el tresero y compositor Arsenio Rodríguez, en 1946-48 Vicentico decide probar fortuna en New York y Los Ángeles, donde canto en el teatro Hispano y en el Millón Dollar, Park Plaza, Palladium.
En estas populosas ciudades el cantante cubano llamó poderosamente la atención del afamado pianista y director de orquestas boricoa Noro Morales, quien de inmediato lo contrata para su agrupación. Un tiempo después, Vicentico recibe una tentadora propuesta del percusionista Tito Puente para alinear en su orquesta. En esta formidable agrupación, Vicentico compartió actuaciones y grabaciones discográficas con el destacado cantante Bobby Escoto y hasta con su propio hermano Alfredito Valdés.
A mediados de los años 50, Vicentico Valdés regresa a La Habana enviado por la gerencia de los discos Seeco, etiqueta de la que ya era cantante exclusivo, para realizar algunas importantes grabaciones respaldadas por el conjunto Sonora Matancera; entre otros registros, se puede relacionar el bolero Los aretes de la luna, de José Dolores Quiñones, y Algo hay en ti, de Humberto Jauma, grabaciones que, en los años 50, devinieron verdadero hits discográficos en los principales mercados latinos y de New York.

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