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Las primeras casas de gobierno, cabildo y cárcel (II)

1 de abril de 2016

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Plaza de San Francisco, siglo XIX

Plaza de San Francisco, siglo XIX

 

Muchos fueron los esfuerzos realizados para lograr que estas instituciones (casa del gobernador y del cabildo) y la cárcel, tuvieran su propia sede, lo cual parece que tuvo solución con el alquiler o la compra de las que pertenecían a vecinos de esta zona un poco después.
Arrate dice que en 1631 se compraron para cárcel las casas que fueron del Convento de Predicadores. Este es muestra evidente de que aún por esta fecha no se había construido cárcel en la ciudad.
Se desconoce hasta ahora, dada la carencia de material documental, el lugar donde se encontraban ubicadas estas casas desde principios del siglo y las que posteriormente se compraron y pertenecieron al Convento de Predicadores en 1661, pero se estima que no debían hallarse muy lejos de los contornos de la Plaza de San Francisco, en sus calles aledañas, donde hacía muchos años venían desarrollando sus funciones los gobernadores y regidores, funcionarios del cabildo, aunque no con las mejores condiciones.
Los edificios de la Plaza de San Francisco se vieron también muy afectados con la explosión del navío Invencible, en 1741, cuando se determinó su pronta restauración y es el mismo historiador Arrate quien da noticia de las casas capitulares cuando plantea:
“Su fábrica es de dos altos, y aunque no de la capacidad y compostura que corresponden a una ciudad tan ilustre y populosa, es cierto que habiéndolas reparado el año 1745 por la ruina que padeció en el fatal estrago del navío de S.M. nombrado el Invencible…, acaecido el día 30 de junio de 1741 por el accidente de una centella que cayó en el y calando el incendio hasta la Santa Bárbara, hizo volar sus aparejos, arboladura y obras muertas, estremeciendo al reventar el casco toda la población, ha quedado lucido y vistoso su frontispicio con los dos órdenes de arcos de piedra que se le formaron a todo su portal, y sirven de adorno a las casas”. Weiss cree que estas obras de 1745 que refiere Arrate debieron ser trabajos menores, pues la restauración grande tuvo lugar, por su urgencia, años antes, inmediatos a la explosión del pañol de pólvora del navío Invencible.
Esta descripción, según Joaquín Weiss, coincide con la que figura en un grabado de la Plaza de San Francisco de 1836. Y asevera: “… no hay que olvidar que entre ambas fechas intervino en 1768 el furioso huracán de Santa Teresa, que dejó estas casas totalmente inutilizadas”. Por ello tiene lugar la construcción de la nueva casa capitular en la plaza de Armas que vino a reemplazar esta de la Plaza de San Francisco, donde había estado poco menos de dos siglos.

 

Palacio de Gobierno en la Plaza de Armas, principios del siglo XX

Palacio de Gobierno en la Plaza de Armas, principios del siglo XX

El Palacio de los Capitanes Generales o Casa de Cabildo ocupó la parcela de terreno que perteneció a la Iglesia Parroquial Mayor de la ciudad, y se construyó entre 1776-1791. Por entonces un plan de mejoramiento urbano llevado a cabo por el marqués de la Torre, incluía la remodelación de la Plaza de Armas a lo que se sumaba la construcción de sus edificaciones más nobles en lo adelante.

 

Palacio de los Capitanes Generales, hoy Museo de la Ciudad

Palacio de los Capitanes Generales, hoy Museo de la Ciudad

Aunque ha sido atribuido a más de un autor en diferentes etapas, la hipótesis más acertada, según los historiadores de la época, es que el Palacio de los Capitanes Generales, haya sido proyectado por el ingeniero habanero Antonio Fernández Trevejos, bajo la dirección del capitán general Felipe de Fondesviela (de la Torre) e inaugurado bajo el mandato de Don Luís de las Casas. Fue residencia del capitán general, casa de gobierno y cárcel pública durante cuatro décadas. Posteriores transformaciones permitieron ampliar los aposentos de los capitanes generales, al construirse una nueva cárcel durante el gobierno de Don Miguel de Tacón (1834-1838) quien además colocó en su entrada el pórtico de mármol. El coronel Manuel Pastor fue el encargado de los trabajos. Al decir del arquitecto Joaquín Weiss: “En suma, impartió al edificio la espléndida unidad exterior que hoy tiene y que raras veces alcanza una fábrica cuya construcción se prolonga tanto como la de esta”.

 

Palacio de los Capitanes Generales, galería superior

Palacio de los Capitanes Generales, galería superior

 

Cuando cesa la dominación española (1898), fue sede del gobierno interventor norteamericano (1899-1902) y el de la República (1902-1920). Hoy aún destaca por la belleza de su patio, galerías y arcadas, escaleras de mármol, carpintería y lucetas y la textura de su piedra expuesta, aunque otrora estuviera revestida. Tanto los códigos barrocos de este palacio como los de la Casa de Correos o Palacio del Segundo Cabo, que se apunta fue su modelo, sintetizan las formas más mesuradas del estilo, ya cercanas a las neoclásicas que se avecinaban.

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