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Cuba y la Iglesia Ortodoxa Rusa

8 de febrero de 2016

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iglesia ortodoxa rusa 3338 (Small)

Foto: Alexis Rodríguez

 

A propósito del encuentro histórico que sostendrán esta semana en la Habana el Papa Francisco y el Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa, me permito recordar aspectos vinculados con la presencia en nuestro país de la que Fidel denominó “prestigiosa Iglesia Ortodoxa Rusa”.
“Nuestra capital se enriquece con un Templo digno de la prestigiosa Iglesia Ortodoxa Rusa, que es prueba irrecusable del respeto de nuestra Revolución por uno de los principios fundamentales de los derechos humanos, en consonancia con una Revolución socialista profunda y radical”.
Así escribió Fidel en una Reflexión el 21 de octubre de 2008, luego de sostener un encuentro con Kirill Gundjaev, del Patriarcado de Moscú; quien días antes, en compañía del presidente cubano Raúl Castro, había consagrado la primera iglesia ortodoxa rusa, Nuestra Señora de Kazán, construida en La Habana Vieja.
“Fue muy agradable y edificante intercambiar con él”, enfatizó el líder de la Revolución Cubana.
En el citado texto, Fidel explicaba que “cuando la URSS se desintegró, el imperialismo no tuvo en esa iglesia un aliado. Por ello, cuando en el 2004 Su Eminencia Vladímir Mijáilovich Gundiaev, Kirill Metropolita de Smolensk y Kaliningrado, visitó nuestro país, le propuse construir en la capital de Cuba una Catedral de la Iglesia Ortodoxa Rusa como un monumento a la amistad cubano-rusa. El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, asumiría la responsabilidad del cumplimiento de la tarea. En ella se colocó tierra del lugar en que reposan los restos de los soldados soviéticos que murieron en nuestro país durante las decenas de años que prestaron aquí sus servicios. Por ello, cuando se inauguró el pasado domingo la Catedral, sentí deseos de sostener un intercambio con la estimada personalidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa que nos visitaba”.
Dos años antes, el 14 de febrero del 2006, fue puesta la primera piedra de la catedral, inaugurada 32 meses después.
Con posterioridad a su inauguración, el entonces presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvedev, visitó la formidable instalación, ejecutada por especialistas de la Oficina del Historiador y especialistas rusos, en un área de 200 metros cuadrados; y que fuera diseñada por los arquitectos ruso Rostislav Vorontsov y cubano Jaime Rodríguez.
Tiene un estilo bizantino, con seis vistosas cúpulas, dos laminadas en oro (la mayor y la menor) y cuatro en bronce, las cuales están coronadas por cuatro cruces.
Para la construcción de la escalera de acceso fue utilizado granito de la provincia de Sancti Spíritus.
En cuanto a su iconostasio o altar interior de oro, este fue construido en el monasterio de Trinidad y San Sergio en Rusia por maestros pintores y escultores.
Hoy, cuando Cuba se convierte en sede del primer encuentro entre el Papa Francisco y el Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa, vale recordar que historia y tradición se entrelazan entre ambas religiones —yo diría con un mismo tronco—.
En los primeros 1 000 años de Cristianismo, la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana compartían iguales principios religiosos, muchos de los cuales hoy siguen fomentando las bases de una necesaria unión.
Entre sus aspectos en común, están la de ser católicas (entiéndase Universales) y “apostólicas” (tienen “sucesión apostólica”, son herederas de las comunidades cristianas fundadas por los mismos apóstoles).
En el caso de la Iglesia Ortodoxa Rusa, la historia recoge que el ícono de Kazán, de tradicional estilo greco-bizantino, fue pintado en Constantinopla durante el siglo XIII. La obra sagrada presenta la imagen de medio cuerpo de la Santísima Virgen sosteniendo al Niño Jesús sobre sus rodillas.
Se dice sobre el surgimiento de esta imagen, que en 1579 la ciudad de Kazán fue asolada por un violento incendio, y mientras la población se recuperaba de la desgracia, una niña de nueve años de edad –llamada Matrona–, cuya casa también ardió en llamas, vio en un sueño la efigie de la Virgen María y escuchó una voz que le pedía recuperar un ícono sagrado, oculto en las cenizas de su hogar.
La pequeña —cuenta la historia— descubrió el santo envuelto en un antiguo lienzo bajo una estufa, donde había sido enterrado desde la persecución cristiana, emprendida en el siglo XIII por los tártaros. Desde ese momento la virgen devino objeto de gran devoción religiosa, y se le atribuyen milagrosas curaciones de personas ciegas.
La imagen fue llevada por los generales a las batallas y se le conocía como la Kazanskaya, la “Protectora de Rusia”. Se convirtió en el símbolo ruso de la victoria y la libertad. Nuestra Señora de Kazán es la patrona de miles o quizás millones de hogares rusos.
Hay datos que refieren que la comunidad ortodoxa mundial ronda los 225 millones de personas. Además de su presencia en Rusia, es la principal religión en Bielorrusia y Ucrania.

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