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El bloqueo y el Congreso de EE.UU

24 de septiembre de 2015

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Ni los propios dirigentes norteamericanos están seguros de hasta dónde pueden insistir en la política de bloqueo contra Cuba.
Por estos días se han filtrado informaciones referidas a una “posible abstención de Estados Unidos” cuando se vote la Resolución contra el bloqueo que presentará Cuba ante la Asamblea General de la ONU a finales de octubre.
Resultaría, en mi opinión, bastante incongruente que el país que nos bloquea y que nos quiere rendir por hambre, llegue a no votar a favor de su política y opte por la abstención.
Aunque no se sabe todavía, de abstenerse Washington, habrá que ver qué hará su par de Israel, único gobierno que ha acompañado al de Estados Unidos en ese ejercicio genocida de tratar de rendir por hambre a una población de 11 millones de seres humanos.
Con nombre o apellidos de legisladores de congresos anteriores, como ocurre con la ley Helms Burton y la Torricelli, Washington ha aplicado y fortalecido cada año las más crueles medidas para bloquear a Cuba, inclusive afectando a terceros países y violando leyes internacionales relacionadas con el libre comercio y otras.
En este mes de octubre la Asamblea General de la ONU volverá a ser testigo del rechazo casi unánime de la comunidad internacional a esas acciones norteamericanas.
La primera vez que la Asamblea General aprobó el Informe cubano fue en noviembre de 1992, por 59 votos a favor, tres en contra y 71 abstenciones.
Desde entonces, cada año la cifra de sufragios condenatorios a la criminal política norteamericana ha subido incesantemente hasta llegar a los 188 obtenidos el pasado año, con las solitarias oposiciones de Estados Unidos e Israel.
Sobre lo que ha ocurrido en días recientes, en cuanto a algunos aspectos en los que el presidente Obama ha accionado su poder para suavizar unas pocas cláusulas del bloqueo, aunque la fundamental de este sigue intacto, el Informe presentado por Cuba recuerda que solo hay cuatro aspectos del bloqueo sobre los que el Presidente de EE.UU. no puede actuar, pues requieren la acción “congresional” para su eliminación o modificación, por estar regulados por leyes. Ellos son:
1. La prohibición a subsidiarias de EE.UU. en terceros países a comerciar bienes con Cuba (Ley Torricelli).
2. La prohibición de realizar transacciones con propiedades norteamericanas que fueron nacionalizadas en Cuba (Ley Helms-Burton).
3. El impedimento a los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba con fines turísticos (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del 2000); y
4. La obligación a pagar en efectivo y por adelantado por las compras de productos agrícolas por parte de Cuba en EE.UU. (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del 2000).
Sin embargo, “el Congreso podría aprobar nuevas leyes que fortalezcan las regulaciones del bloqueo contra Cuba u obstaculicen su desmantelamiento. Así lo demuestran los recientes intentos de un grupo de congresistas de promover iniciativas legislativas dirigidas a revertir las medidas del Presidente y a reforzar el cerco económico impuesto contra Cuba”, enfatiza el Informe.

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