ribbon

Sin apoyo popular contrarrevolución en Ecuador

6 de agosto de 2015

|

Ecuador es todo un ejemplo de cómo se estrellan los intentos imperialistas y de sus secuaces locales para echar abajo a un gobierno con neta mayoría popular, pese a los sucios métodos de comprar voluntades y aprovechar flaquezas humanas, ignorancias e ingenuidades, con el fin de denigrar a diestra y siniestra a un Presidente que quiere honestamente el bienestar popular.
El método contrarrevolucionario denominado golpe blando que tuvo éxito en Paraguay y que se utiliza ahora en Ecuador, es el mismo que tratan de hacer funcionar en Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina.
El pretexto para las movilizaciones que comenzaron el 5 de junio último fue la presentación de un proyecto de ley para cargar con nuevos impuestos las herencias y la plusvalía, iniciativa que ayudaría a combatir los niveles de pobreza extrema y solo afectaría al 2% de la población pudiente. El mandatario retiró temporalmente su propuesta para una discusión a nivel nacional, a fin de demostrar que ningún humilde poblador sufriría consecuencia alguna, por el contrario, como quiso hacer creer la propaganda de la ultraderecha.
El caso ecuatoriano tiene una situación sui generis, porque el actual respaldo masivo del pueblo ocurre no obstante una masiva campaña mediática llena de calumnias contra el actual gobernante, y la compra de líderes indígenas, a fin de lograr el odio de la población autóctona.
Para el periodista chileno Patricio Mery “lo que está viviendo en día Ecuador es un acto de injerencia de desestabilización monitoreado principalmente por las bases de la Agencia Central de Inteligencia” de Estados Unidos, y tachó la actualidad de “guerra sucia planeada por la petrolera estadounidense Chevron, la compañía más contaminante del mundo, condenada en el 2013 por la Justicia ecuatoriana por sus daños medioambientales. Ellos tratan de perjudicar a Correa, porque se sabe que en la región no hay un liderazgo tan fuerte como el que tiene él”.
Cierto, hay peligrosidad en este tipo de golpe blando, porque busca “calentar” las calles, generar una guerra comunicacional y empezar a construir un escenario que permita o provoque la intervención militar.
Pero no tienen en cuenta las sólidas bases donde se ha forjado la admiración del pueblo a su líder, nacida desde que implantó la metodología de la Revolución Ciudadana para vencer a la crisis financiera de 1999, ocasionada por el salvataje bancario, cuando Ecuador entró en hiperinflación, perdió su moneda nacional y vio partir a la migración a cientos de compatriotas.
“No dudaron en disminuir los controles al sistema financiero, construir una nueva Constitución para cumplir sus necesidades y luego romper esa Carta Magna”, explicó en esa ocasión el mandatario.
La reestructuración de la deuda externa, previa auditoría técnica; la renegociación de los contratos petroleros y una política tributaria eficaz permitieron al país una inversión pública histórica que significó grandes transformaciones en educación, seguridad, justicia, salud y, en resumen, competitividad sistémica en general.
Dos factores fueron claves en el proceso revolucionario que vive Ecuador: decisión política y rigurosidad técnica. ¿Para qué? Para alcanzar la recompra de la deuda de mercado a valor de mercado, valor nominal. Es así que en el 2006, el país gastaba el 24% de su presupuesto en el servicio de la deuda; pero en el 2013, esa cifra se redujo al 3,6%, y en este 2015 es menor.
La redistribución de los recursos demuestra incuestionablemente que los que mandaban en Ecuador eran los banqueros, los acreedores, las burocracias internacionales, pero ahora, en un Estado ya liberado gobierna un pueblo y no el poder financiero.
Creo que esa es la mejor respuesta a quienes creen que ese golpe blando puede avanzar, porque no puede hacerlo gracias a las políticas redistributivas. Un ejemplo de ello es que, por primera vez hay un acceso igualitario a la academia, porque la nueva Constitución establece que la educación universitaria es gratuita.
Infinitos logros de un gobierno que ha utilizado siempre métodos de convencimiento, que ha llamado al diálogo, consciente de la necesidad de aunar voluntades y que siempre ha actuado con calma.
“Les insisto que no jueguen con nuestra paciencia, que no confundan prudencia con cobardía; ponen en riesgo nuestra revolución y millones de ecuatorianos estarán en cada rincón de la patria defendiendo este proceso que ya es leyenda, este proceso lleno de alfarismo,” expresó el mandatario, convencido de que sin apoyo popular no puede triunfar la contrarrevolución en Ecuador.

Comentarios