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La Moderna Poesía: “el terror de los libreros”

15 de mayo de 2015

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01 El Fígaro, Año X, 28 de octubre de 1894 (Small)En la esquina de Obispo y Bernaza se estableció La Moderna Poesía, una librería de gran arraigo popular e impacto cultural en la sociedad cubana desde finales del siglo XIX y la base del gran imperio de su fundador: José López Rodríguez, más conocido por Pote. De origen gallego, José López Rodríguez llegó a Cuba en 1880, donde comenzó a trabajar como dependiente de comercio. Algunos textos refieren que fue en la librería nombrada La Poesía, ubicada en la calle Obispo, la cual se dedicaba no solo a comprar y vender libros, sino también a alquilarlos a domicilio. Quizás su tránsito por este negocio le sirvió de inspiración para nombrar su primer establecimiento librero La Moderna Poesía. Fue por esa época cuando José López Rodríguez ganó el sobrenombre que lo acompañaría por siempre: “Pote”, por su afición a todo tipo de potajes y caldos. Se dice que su preferencia por este tipo de comidas no era puro gusto gastronómico, sino más bien por la faena de un emigrante por ahorrar la mayoría de lo que ganaba, reduciendo al máximo sus gastos. Luego, Pote pasó a trabajar en una imprenta, iniciándose en un oficio que no tardaría en ser el asiento de su fortuna. Pero además del negocio editorial, emprendió operaciones bursátiles. Como principal accionista del Banco Nacional de Cuba, fomentó el Reparto Miramar, compró la fábrica de cemento El Almendares y el Central España. Llegó a controlar, además, las siguientes empresas: la Compañía Nacional de Finanzas, la Compañía de Accidentes del Trabajo, la Pavimentación de Cienfuegos, el Matadero Industrial, y la Spanish American Light and Power Company Consolidated. Fue propietario de almacenes de depósitos de azúcar en los muelles de Cárdenas y otros variados intereses. Pote estaba en la cumbre de la sociedad cubana, pero no solo por sus negocios, también por cultivar excelentes relaciones con la alta política del país; apoyó económicamente la campaña presidencial de José Miguel Gómez (1908-1912), quien lo favoreció en lo adelante con múltiples facilidades en sus arriesgados lances especulativos. Curiosamente y contrario a los intereses con los que operaba, Pote se procuró una carrera universitaria al estudiar y graduarse como Licenciado en Farmacia, profesión que lógicamente nunca ejerció. Desde el inicio de la crisis de 1920, al igual que muchos empresarios del momento, López Rodríguez atravesó una difícil situación para enfrentar la quiebra inminente de muchas de sus acciones al tener que deshacerse de ellas para saldar las deudas, situación extrema que lo llevó al suicidio. No obstante, su perspicacia de negociante le hizo deslindar los capitales de sus múltiples intereses, permitiendo que muchos de ellos sobrevivieran al crac, como La Moderna Poesía. Incluso, al inventariarse sus bienes, se comprobó que aún le quedaba algo más de $ 10 000 000.

02 Pote (Small)
Cuando Pote abrió La Moderna Poesía, lo hizo en un modesto local de la calle O’Reilly, señalado con el No. 13 –hoy No. 253–, y antigua casa del Marqués de Prado Ameno, la cual por esa época se encontraba arrendada  a diferentes inquilinos. Este establecimiento coexistía temporalmente con la mencionada librería de nombre semejante, La Poesía, de José Merino, que estaba ubicada en Obispo, en la casa marcada con el No. 135, y fungía como sub-agencia de La Ilustración Española y Americana y de Moda Elegante.
A finales de este propio año 1894, José López Rodríguez trasladó su negocio a ese inmueble de la calle Obispo, pues La Poesía posiblemente haya quebrado ante la fuerte competencia que desde entonces significaba en el giro de venta de libros La Moderna Poesía. Así lo parece evidenciar la bravuconería con que Pote anunciaba su librería en El Fígaro, en enero de 1895: “Primera casa, primer almacén de librería y papelería en Cuba, la más grande, la única que vende los libros por lo que sus cubiertas marcan en España. En fin, el destructor del monopolio.” O sea, la fecha de instalación definitiva de La Moderna Poesía en el actual lugar es 1894.
A finales del siglo XIX este español procedente de Galicia se imponía en el mundo del comercio de libros. Tal fue la extensión de su negocio que fue adquiriendo, en los primeros años del siglo XX, varias casas en la misma intersección de las calles Obispo y Bernaza, un sitio de valor mercantil y de gran tráfico. La primera que adquirió fue la que venía ocupando desde 1894, Obispo No. 135, que compró en 1899. La tienda, originalmente sencilla, prosperó rápidamente pues su propietario importaba libros del extranjero, lo que aumentó considerablemente su volumen de ventas en poco tiempo, y el sitio se convirtió en centro obligado de los intelectuales de La Habana.

03 El Fígaro, Año XI, 27 de enero de 1895 (Small)
Pote formó parte del grupo de los mayores impresores-editores de la primera mitad del siglo XX que ya se habían establecido desde fines del XIX, y junto a otros, como Aurelio Miranda, propietario de El Siglo XX, y de P. Fernández, tipificaron el oficio en el período colonial, donde la mayoría eran o se sentían españoles, calificados por Ambrosio Fornet como “metropolitanos”. Entre los impresores de este siglo, -afirma también Fornet en su obra El Libro en Cuba-, Pote representaba al españolista recalcitrante. En el período de la Danza de los Millones, en  la década de 1920, adquirió dos centrales azucareros, al mayor de los cuales le puso, naturalmente, Central España, y mandó pintar sus transportes de los colores de la bandera española, rojo y amarillo.

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Comentarios



Xoan / 11 de noviembre de 2020

Vivo muy cerca del lugar de origen de Pote y adquirí una antigua máquina de escribir a una nieta de un señor retornado de Cuba sobre @930 ,y tiene inscrito " La moderna Poesía " Cuba

SIMÓN MADRIGAL ARIAS / 21 de abril de 2019

Siempre hay mecenas en la comercialización del libro. Felicitaciones a estos luchadores de la cultura.

Lola fernandez / 25 de noviembre de 2018

Buenos días, hoy compre un libro con sello de la librería La Poesía de J merino, y lleva estampado su sello, un saludo desde Huelva, España .

laura collado peña / 8 de mayo de 2018

que pena que con tan maravillosa historia ,reclamada por todos los visitantes tantos nacionales como internacional,emblemática librería restaurada con tanto esfuerzo llegue a pasar de salvada por el deterioro del tiempo a cenizas nuevamente ,es restaurar y mantener no restaurar y olvidar,no se puede permitir que cierren la moderna poesía