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Obama y el dilema de la inmigración

24 de noviembre de 2014

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Comentan las agencias de prensa que el discurso de Obama, en el que habló de las acciones unilaterales adoptadas para proteger de la deportación a cinco millones de inmigrantes, fue de solo 15 minutos y en un horario estelar.
De igual forma señalan que la medida marcará un antes y un después para los dos años que le quedan en la Casa Blanca.
Esto y mucho más se especula ante una disposición que debió llevarse a cabo desde el primer momento de su presidencia —tal como lo había proclamado en su discurso pre electoral— y que la objeción republicana hizo abortar.
Esta vez, parce ser que la decisión de Obama ha tenido un buen porciento de aceptación, tanto en lo interno como en el exterior, a la vez que los republicanos —a partir de enero con mayoría en el Congreso— ya preparan sus lanzas para torpedear su aplicación.
Se trata, sin duda, de un anuncio importante, que repercutirá de manera profunda en millones de familias y tiene el potencial de influir incluso la carrera presidencial de 2016; pero el proyecto también tiene límites muy claros, señala un análisis de la BBC Mundo.
De acuerdo con la citada agencia de prensa, los principales beneficiarios serán inmigrantes indocumentados que demuestren que llevan más de cinco años en Estados Unidos y que tienen hijos que son ciudadanos del país o residentes legales, y no tengan antecedentes criminales.
Según el proyecto, estos indocumentados evitarán la deportación por tres años y obtendrán un permiso de trabajo.
La decisión no será aplicable para nadie que haya entrado en fecha reciente. Tampoco para quien venga a Estados Unidos de manera ilegal en el futuro. No otorga ciudadanía ni el derecho de quedarse de manera permanente, tampoco ofrece los mismos beneficios que reciben los ciudadanos.
De esta forma, más de la mitad de los once millones de indocumentados que se calcula viven en Estados Unidos no se verían beneficiados por la reforma de Obama.
Por su parte la agencia AP aseguró que se trata del mayor cambio en la política migratoria estadounidense en las últimas tres décadas.
Se estima que con esta disposición, Obama puede marcar un cambio importante que lo aleja del legado actual de ser el mandatario que mayor cantidad de deportaciones ha ordenado.
Sin embargo, la Casa Blanca también es consciente de que las medidas anunciadas el jueves no implican un camino a la ciudadanía ni tienen un carácter permanente.
Los obstáculos que afrontará esta decisión son conocidos por el mandatario norteamericano, quien en su discurso, donde hizo el anuncio, dijo que tenía una sola respuesta para quienes en el Congreso cuestionan su autoridad para lograr que el nuevo sistema migratorio funcione mejor: que el Congreso apruebe el proyecto de ley sobre la inmigración.

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