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Conflicto intrínseco entre dinero y salud

24 de noviembre de 2014

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Virus, epidemias, enfermedades “extrañas” afectan a millones de seres humanos y colapsan a los medios de comunicación que, de una u otra forma, dan cabida a noticias, especulaciones, propaganda burda y con una buena dosis de ejercicio comercial.
En ese laberinto mediático—comercial—propagandístico, las grandes transnacionales farmacéuticas incuban un virus más: el dinero, la ganancia, el enriquecimiento desproporcionado.
Un análisis publicado por BBC refiere que las compañías farmacéuticas han desarrollado una amplia gama de medicinas conocidas por toda la humanidad, pero han lucrado enormemente al hacerlo y no siempre bajo parámetros legítimos.
“El año pasado, el gigante estadounidense Pfizer, la compañía de drogas farmacéuticas más grande del mundo según sus ingresos, alcanzó un 42% de ganancias … y otras cuatro obtuvieron el 20% o más: Hoffmann-La Roche, AbbVie, GlaxoSmithKline (GSK) y Eli Lilly”, describe el despacho noticioso.
Otra parte del análisis pone el ejemplo de medicamentos que cuestan hasta 100 000 dólares por tratamiento completo, aun cuando se sabe que su producción tuvo un costo mínimo.
Se alude a la carta elaborada por 100 destacados oncólogos de todo el mundo, donde pedían la disminución de los costos de las medicinas contra el cáncer. Brian Druker, director del Instituto Knight y uno de los firmantes, pregunta: “Si ganas 3000 millones al año con Gleevec (una droga para el cáncer), ¿no podrías ganar 2 000 millones?
Y no pasa sólo con estos fármacos. Entre abril y junio pasado, la firma Gilead vendió 3 500 millones de Sovaldi, una nueva medicina contra la hepatitis C.
El argumento mayor de las empresas farmacéuticas se refiere —según ellas— a que los medicamentos ahorran dinero a largo plazo, si se tiene en cuenta los altísimos costos de posibles intervenciones quirúrgicas, ingresos hospitalarios, análisis y otras pruebas, etc.
Pero las farmacéuticas han sido acusadas de cosas mucho peores… y lo han admitido. Hasta hace poco, pagar comisiones a los doctores por prescribir sus remedios era algo aceptado y común para las grandes farmacéuticas, pese a que la práctica no es bien vista e incluso es ilegal en muchos lugares.
El tema del elevado precio de los medicamentos en un mundo donde hay más de 800 millones de seres humanos viviendo en la pobreza o en la pobreza extrema, tiene que ver con algo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado como un “conflicto intrínseco” entre las ambiciones de las grandes farmacéuticas y las necesidades médicas y sociales de la población.
Esta realidad es otra incertidumbre adicional a la amenaza del nuevo virus del ébola, de alta letalidad, para el cual se realizan innumerables investigaciones con el fin de encontrar un fármaco capaz de neutralizarlo.
El Ébola, actualmente afecta a estados africanos de alta pobreza, mata a miles de enfermos infestados y —de vislumbrarse una droga para su cura—, entonces la pregunta será cuántos países, cuántos seres humanos podrán recibir tal beneficio y cuál será el precio que a esos medicamentos pondrán las grandes farmacéuticas mundiales, de seguro apropiadas de su comercialización.
Se verá nuevamente la presencia del conflicto intrínseco entre dinero y salud, que hasta el día de hoy sigue liderado por el dios dinero.

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