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La Bayamesa

17 de octubre de 2014

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Ventana-3_1¿No te acuerdas gentil bayamesa, que tú fuiste mi sol refulgente, y risueño en tu lánguida frente, largo beso imprimí con ardor?
En la oriental ciudad de Bayamo, Monumento Nacional, la noche del 18 de marzo de 1851, cuatro jóvenes comentaban acerca de la obra teatral que acababan de ver, luego comenzaron a hablar acerca de las serenatas que ofrecerían junto a las hermosas rejas de las casas de las aún más hermosas bayamesas.
Se trataba de Carlos Manuel de Céspedes, el poeta José Fornaris Luque, quien ese día celebraba su cumpleaños número 24, Francisco del Castillo Moreno y Carlos Pérez Tamayo.
Fue entonces cuando a Castillo, muy aficionado a las serenatas,  se  le ocurrió dedicar una  a su novia, María Luz Vázquez Moreno.
Nueve días después, el 27 de marzo a la media noche,  los cuatro jóvenes se hallaban junto a ventana de la  joven  Luz, e interpretaban por vez primera la que sería la primera canción de amor registrada, La Bayamesa.
¿No recuerdas que un tiempo dichoso me extasié con tu pura  belleza, y en tu seno doblé mi cabeza moribundo de dicha y amor?
El texto lo escribió Fornaris, la música es de Castillo con alguna participación de Céspedes, y la interpretación estuvo a cargo de Carlos Pérez, acompañado de su guitarra.
De la unión de Luz y Castillo nacieron siete hijos, y ella fue de las primeras en incendiar su casa el 12 de enero de 1869 y partir hacia la manigua redentora.
“Recordando las glorias pasadas disipemos, mi bien, la tristeza, y doblemos los dos la cabeza moribundos de dicha y amor”.

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