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Fuente de La India o de La Noble Habana

23 de mayo de 2014

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Paseo del Prado y calle Monte. La Habana.
1-Fuente de la India, vista antigua
La fuente de La India o de La Noble Habana se encuentra vigilante al final del Paseo del Prado y la centenaria calle Monte, hoy Avenida Máximo Gómez. Su emplazamiento privilegiado tuvo lugar en las primeras décadas del siglo XIX por iniciativa de don Claudio Martínez de Pinillos, conde de Villanueva, quien se mostró preocupado por el hermoseamiento de la ciudad, y puso todo su interés en fomentar su desarrollo económico, social y cultural. Quedó oficialmente inaugurada en febrero del año 1837.
La bellísima fuente se realizó en Italia y debe su autoría al reconocido escultor Giuseppe Gaggini, quien reprodujo el diseño que le hiciera llegar el coronel don Manuel Pastor, con algunos cambios aportados por el arquitecto Tagliafichi, también italiano.
Se esculpió en mármol blanco sobre un pedestal cuadrilongo con cuatro delfines, de cuya boca parten los surtidores de agua que derraman el líquido sobre las conchas que forman la base. La joven india se encuentra sentada mirando al horizonte y entorno a su rostro se tejieron una serie de críticas desde el mismo momento de su creación, aludiendo que el perfil es más bien de una mujer griega, símbolo de belleza estilizada, y no de una indígena. Porta en la cabeza una corona de plumas y sobre el hombro izquierdo una funda con flechas, con la mano derecha sostiene un escudo que muestra los símbolos de nuestra ciudad, sobresalen otros detalles escultóricos en el conjunto, frutas, laureles y guirnaldas.

2-Fuente de la India hoy
Como ocurrió con otras fuentes y monumentos, que en algunas ocasiones se movieron del lugar de emplazamiento original, la fuente de La India se trasladó al Parque Central en 1863 por acuerdo del Ayuntamiento de la ciudad y hasta bien entrado siglo XX no retornó a su puesto honorífico, en 1928 cuando el antiguo campo de Marte se transformó en Parque de la Fraternidad Americana, adoptó nuevamente su posición original.
La escultura ha permanecido en su sitio, como testigo mudo del devenir del tiempo, desde su basamento observa quieta las transformaciones del entorno que la rodea, el deterioro de las edificaciones inmediatas y el renacer de otras que marcan un hito importante en la ciudad, tal es el caso del Capitolio Nacional; el hotel Saratoga; la escuela Concepción Arenal; por solo mencionar algunos.
Afirman los historiadores que la preciosa fuente ha inspirado a poetas y escritores; tampoco es menos cierto que devino en símbolo de identidad de nuestra ciudad de La Habana.

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