ribbon

La USAID y la invasión silenciosa

25 de abril de 2014

|

Antes era la 82 división aerotransportada del Ejército de Estados Unidos la encargada de invadir naciones latinoamericanas, y de otras latitudes, tal como ocurrió contra Granada y Panamá.
Ahora le toca a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) la encargada de ejecutar invasiones silenciosas en todo el mundo, con el contubernio de la Agencia Central de Inteligencia, la de Seguridad Nacional, contratistas, cuentas bancarias en paraísos fiscales y las tecnologías de la comunicación.
Ocurre así contra Cuba, Venezuela, Ucrania,  Bolivia, Ecuador u en otro país del planeta donde, como dijera el presidente Raúl Castro. Washington pretende imponer sus intereses.
El programa Zunzuneo es una muestra por la cual la USAID desarrollo un sistema de mensajería tipo Twitter que tenía la misión de cautivar a sectores juveniles de la isla para luego bombardearlos con mensajes contrarrevolucionarios y convocarlos a actos de subversión.
Otro tanto pasa con el programa Commotion, que según The New York Times desarrolla la USAID a través de la Alternatives Development Inc. (DAI) que pretende crear redes de usuarios interconectados inalámbricamente, sin que las autoridades tengan control de la situación.
Commotion ya se probó en Túnez en el 2011 durante el derrocamiento del gobierno de esa nación, en lo que se conoce como el inicio de la “primavera árabe”, que significó el derrocamiento y asesinato del presidente libio Muammar el Khadafi y la guerra en Siria.
No es casual que luego del desmembramiento de la Unión Soviética, la USAID creara la Oficina de Alternativas para la Transición (OTI) cuyo propósito según la agencia AP era “promover los intereses de Estados Unidos en el cambio rápido de los entornos políticos, pasando por encima de la burocracia habitual”.
Y leyendo entre líneas quiere decir subvertir el orden institucional mediante la desestabilización, debilitar, acorralar y derribar gobiernos incluso en violación de leyes nacionales, internacionales y de la propia legislación estadounidense.
Mediante la OTI y subcontratistas, la USAID canaliza recursos para organizaciones no gubernamentales que más que ONG deberían utilizar las siglas de OAG (organizaciones antigubernamentales)
Los ejemplos sobran.  En Venezuela la organización Súmate, cuyo ámbito supuestamente es el electoral, ha sido desde hace más de una década una plataforma de ataque al gobierno bolivariano.
No le han faltado fondos a la fundadora de Súmate, María Corina Machado, expulsada de su curul en el Parlamento venezolano por su abierto rol en el golpe de Estado que se le pretendió aplicar al presidente Nicolás Maduro con apoyo de la USAID,
Tampoco careció de dinero el dirigente opositor Leopoldo López en sus aprestos golpistas. Llama la atención que su partido Voluntad Popular, de magros resultados electorales, dispuso de cuantiosos recursos para convocar movilizaciones contra el gobierno de Maduro.
Tanto Machado como López encabezaron la estrategia de “La salida”, por la cual se exigía la salida del presidente legítimo de Venezuela. De haberlo logrado, Estados Unidos habría conseguido sus propósitos sin desplegar un batallón de marines en el país sudamericano.
Es todo un plan donde confluyen la  USAID, la National Endowment for Democracy, Freedom House, la Development Alternatives Inc., el International Republic Institute, también la CIA, el Departamento de Estado y otras instituciones y planes como ZunZuneo, Commotion y otros.
Son los sustitutos de los batallones de infantería, las tropas de desembarco, la artillería de largo alcance, los bombarderos y los portaaviones que acompañan a las invasiones como las de Iraq y Afganistán, que gran costo financiero y en pérdidas humanas y costo político han costado a Washington.

Comentarios



david silva / 8 de febrero de 2018

invasion de estsdos unidos a latinoamerica con apoyo de oligarquia criolla militares y policias pagados por transnacionales

david silva / 8 de febrero de 2018

excelente analisis geopolitica den mas datos de ecuador de la invasion silenciosa de latinoamerica