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El espionaje pica y se extiende

11 de marzo de 2014

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Cuando parecía que todo estaba dicho, cuando el presidente Barack Obama se disculpaba con algunos de sus principales aliados por el espionaje al que fueron sometidos por los servicios secretos de Estados Unidos, el escándalo promete continuar.
Pareciera una telenovela por entregas, que se escribe a la marcha, aupada sobre todo por las revelaciones del extécnico de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Edward Snowden.
Desde su asilo en Rusia, Snowden respondió por escrito a preguntas formuladas por la Comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo (PE), que investiga el espionaje masivo de Estados Unidos en el llamado viejo continente.
No fue fácil el intercambio con los eurodiputados, en medio de exigencias de las partes y luego de varios meses de desacuerdos respecto al formato del interrogatorio, que incluyó el descarte de una videoconferencia.
Lo cierto es que los legisladores de la referida comisión del PE deberían tomar nota de las nuevas declaraciones del exagente estadounidense, quien adelantó que en el futuro, cuando sean “seguras” las circunstancias, hará de dominio público nuevas operaciones de vigilancia masiva contra los ciudadanos europeos.
“Hay muchos otros programas clasificados que impactarían en los derechos de los ciudadanos europeos, pero dejaré este asunto de interés público para cuando sea seguro revelarlo a periodistas responsables en coordinación con actores gubernamentales”, suscribió de su puño y letra.
Snowden reiteró a los eurodiputados que “ningún gobierno occidental ha probado que estos programas sean necesarios” para la lucha contra el terrorismo y los considera “no solo inefectivos, sino carentes de base legal”, tras cuantificar en “miles de millones” las personas espiadas.
Otra vez sus declaraciones prometen impactar en la clase gobernante en Europa respecto a su dependencia y sumisión frente a los designios y la hegemonía de Estados Unidos.
También sobre las libertades civiles coartadas y violadas, en una región que se precie de ser la más culta y libre del planeta.
Habría que imaginar al presidente francés explicando a la opinión pública de su país sobre el nuevo escándalo, y exigiendo una vez más a su colega estadounidense una disculpa pública y otra promesa vana de poner fin a tales prácticas de espionaje ciudadano.
Lo mismo podría ocurrir con la canciller alemana Angela Merkel, cuyo teléfono celular fue interceptado por los servicios secretos gringos, una suerte que también corrió la presidenta brasileña Dilma Rousseff.
Snowden insiste en que la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana (NSA) ejerce presión en los países de la Unión Europea para “cambiar sus legislaciones a fin de permitir la vigilancia masiva” y da cuenta de operaciones en este sentido en Suecia, Holanda y Alemania.
“La NSA no sólo permite y guía, sino que también comparte algunos sistemas de vigilancia masivos y las tecnologías con agencias de los Estados miembros de la UE”, enfatizó.
Según el contenido de sus respuestas escritas, Snowden está en posesión de documentos que confirman ciberataques por parte de la NSA a instituciones europeas, de las Naciones Unidas, incluso la Unicef, además de otros contra organizaciones no gubernamentales.
Edward Snowden reclamó a los europarlamentarios su apoyo para que la comunidad internacional adopte “normas comunes de comportamiento e invertir conjuntamente en el desarrollo de medidas técnicas para defenderse contra la vigilancia masiva”.
Por otro lado, el exagente CIA aseguró que “oficiales del gobierno de Estados Unidos han pedido mi ejecución”.
Al respecto solicitó a la Comisión de Libertades Civiles del PE:
“Si quieren ayudarme, pueden hacerlo ayudando a todos: declaren que la recogida masiva e indiscriminada de datos privados por parte de los gobiernos es una violación de nuestros derechos que debe terminar”.

 

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