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Claudia Cardinale

21 de marzo de 2014

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Claudia CardinaleDe los decenios del 60 y 70 del finalizado siglo XX, los amantes del cine recuerdan con nostalgia los filmes italianos, comedias y dramas, que repletaban las salas cinematográficas. Una de las estrellas más impresionantes por su belleza y buen actuar se nombraba –o mejor dicho se nombra- Claudia Cardinale, quien debe buena parte de su popularidad a una cinta muy recordada: “La muchacha de la valija”.
Claudia rodó numerosas películas en roles protagónicos, porque su ascenso al estrellato fue fulminante. Se le explotó –tal vez se le sobreexplotó- en papeles de mujer frívola o de mujer-objeto meramente. Así se acostumbró el espectador a verla y cuando arribó a La Habana el jueves 16 de diciembre de 1976 para el inicio de la Semana de Cine Italiano en Cuba sorprendió a muchos con su personalidad y criterios, que en nada remitían a la Claudia de las películas vistas.
Llegó con su esposo, el director de cine Pasquale Squitieri, para el estreno en el Cine de Arte ICAIC de la cinta Amarcord, de Federico Fellini.
Al escritor  y periodista Jaime Sarusky, quien la entrevistó para el semanario “Bohemia”, dijo así:
-En los últimos años he trabajado muy poco porque no me gusta hacer películas donde la mujer es un objeto sexual. No me gusta, porque está contra lo que pienso. He combatido mucho por la liberación de la mujer, en manifestaciones por el divorcio, y por muchos problemas relacionados con la mujer.
Nacida en Túnez en 1939 y a la sazón con 37 años, había sido dirigida por Federico Fellini, Luchino Visconti y Mauro Bolognini, y compartido roles protagónicos con Gian Maria Volonté, Vittorio Gassman, Marcello Mastroianni, Burt Lancaster, Jean Paul Belmondo y varios actores más de primer orden.
Ahora, con motivo de su visita de 1976, se estrenaba en los cines habaneros la película Los guapos, realizada por Squitieri, con Claudia, Fabio Testi y Franco Nero en los desempeños principales.
Debutó en 1957 y entre sus cintas recordamos “Rocco y sus hermanos”, “La muchacha de la valija”, “Cartouche”, “El gatopardo”, “Los guapos…” En su natural dimensión artística y humana, Claudia Cardinale resultó ser persona atrayente, plena de inquietudes, con intereses sociales definidos.

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