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Reseñas de un revolucionario método para bajar de peso (III)

15 de noviembre de 2013

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Contrario a la aproximación “metabólica” de los programas clásicos de adelgazamiento, acostumbrados todos a centrar su atención en las calorías que entran y las que salen, compulsados a conseguir la pérdida de peso a través de dietas, programas de ejercicios, el uso de medicamentos adelgazantes, la cirugía y toda una lista interminable de recursos, cuya premisa fundamental se basa en la idea de cortar, disciplinar, controlar, luchar o forzar al cuerpo a perder peso, el método Gabriel pone su atención en un nivel más elevado y mucho más importante para la pérdida de peso, el del “peso ideal” del cuerpo y sobre ello establece un revolucionario enfoque al plantear que es el propio cuerpo quien tiene la capacidad de determinar lo gordo o delgado que desea estar.
A la interrogante de ¿porqué el cuerpo querría estar gordo?, el método Gabriel explica como causa principal el principio de autoconservación del propio cuerpo, controlado por lo que el llama “cerebro animal”, el mismo que gobierna todas las funciones vitales. Por lo que si el cuerpo determina que para estar a salvo es necesario estar gordo, por más esfuerzos que se hagan no se conseguirá adelgazar.
La solución propuesta por el método Gabriel para conseguir la pérdida de peso es identificar las razones por las que nuestro cuerpo quiere estar gordo, eliminarlas, para que una vez eliminado el “peligro” nuestro cerebro animal desconecte los programas FAT que condicionan la ganancia de peso, interpretada por él como una forma de supervivencia.
Aunque en el mundo moderno la conexión entre estar gordo y estar a salvo puede parecer confusa, el cuerpo está diseñado para protegerse de las amenazas e incertidumbres de un mundo prehistórico donde las amenazas diarias de supervivencia tenían tres orígenes: el hambre, el frío y el miedo a ser devorado. Estos ya no son los peligros de la época moderna, pero nuestro cerebro animal no lo sabe, por lo que sigue funcionando basándose en la misma programación genética que nos ha protegido desde el principio de los tiempos.
Las tensiones de la vida moderna emiten señales químicas en nuestro cuerpo y nuestro cerebro que a veces son exactamente las mismas que se producen cuando tenemos mucha hambre o mucho frío. Con estas similitudes nuestro cerebro animal se ve “engañado” y piensa que necesitamos engordar para estar a salvo, haciendo que se activen los programas FAT. Es por eso que cuando se intenta perder peso y no se consigue, es porque nuestro cuerpo tiene una razón para aferrarse a ese peso extra.

 

Continuará

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