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¿Tiene usted personalidades múltiples? (III)

27 de diciembre de 2013

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En las dos semanas anteriores hemos estado comentando acerca de los diversos “Yoes” que conviven dentro de nuestra personalidad y estuvimos conociendo acerca de tres de ellos, el “Yo real o verdadero”, el “ Yo aparente o simulado” y el “Yo que creemos que somos”, pero habíamos dejado pendiente el conocimiento acerca de un cuarto “Yo”, enunciamos al “Yo que se quiere ser o yo ideal”, que junto  al “Yo que los de más creen que somos” y un sexto, el “Yo que uno cree que los otros creen de uno”, completan ese hexágono que estuvimos aseverando que conformaba la estructura de la personalidad con relación a la multiplicidad de la misma. Esta semana les propongo  comenzar por ese “Yo que se quiere ser o yo ideal”.
Para nadie es un secreto que la persona no sólo tiene un concepto de sí misma en el presente, sino también hay el “Yo que se quiere ser”, al que se aspira, o “Yo ideal”, que se corresponde con nuestro proyecto de vida, el “Yo” que inventamos como protagonista de nuestros mejores y mas deseados y anhelados sueños, porque no es delito soñar con lo que quisiéramos ser en la vida, porque es quien nos hace encontrar el equilibrio emocional, aunque todos conocemos que no siempre lo que soñamos o aspiramos a ser se puede alcanzar tal y como lo imaginamos, unos se acercan mas, otros menos, y algunos ni asomo a ese ideal que continúan incluso queriendo para ellos.
Ese “Yo ideal” con el que todos soñamos puede ser tomado de ese mundo en que hemos crecido y nos hemos desarrollado, y a partir de esas vivencias nos trazamos ideales tomando como modelos a personajes reales o de ficción que conocemos y que podemos convertirlos en el modelo a imitar, a seguir o a mejorar dentro de nuestra vida, aunque también puede ser un modelo inventado y creado a partir de esa realidad o totalmente fabricado a partir de la propia imaginación del individuo o puede ser un personaje mixto, tomado parte de su medio y en parte creado por él mismo. No importa de donde y como procede, pero hay un ideal, un modelo de persona que quisiéramos ser y entonces, es cuando la persona se afana, lucha incluso contra lo imposible por alcanzar ese modelo, por supuesto, cuando hay un auto conocimiento de uno mismo, se puede tener modelos mucho mas cercanos a sus posibilidades.
Por supuesto, muchas veces este “Yo que quisiéramos ser” no responde en realidad a nuestro ideal, es decir, no complementa nuestras expectativas porque puede entrar en contradicción con un quinto “Yo” y es aquel que denominamos “El yo que los demás creen que somos” e intentamos mostrarnos y en este tipo de “Yo” quisiera ser mas especifico, porque literalmente puede confundirnos, y por ello aclaro, no es precisamente el yo que los demás piensan de mi, sino el yo que creemos que los demás piensan de nosotros, puede parecer un trabalenguas, pero no es lo mismo, lo que piensan los demás de nosotros que lo que nosotros pensamos que los demás piensan de nosotros, es decir, como pensamos que los demás piensan que somos nosotros.
Y es que además de lo que pensamos de nosotros mismos, están inevitablemente las opiniones de las demás personas sobre nosotros. Son los conceptos que los otros se hacen de nuestro yo, que quizás no coincide ni con lo que el sujeto es realmente, cree ser o quiere ser. Es el “Yo público”, y por supuesto, habrá tantos como personas perciben al sujeto.
Finalmente nos encontramos con el sexto “Yo” que conforma este hexágono de “Yoes” dentro de nuestra personalidad. Es el yo que se corresponde con lo que uno cree que los otros creen que uno es.
Dentro de toda esta estructura y dinámica de la personalidad humana donde conviven estos seis “Yoes” que hemos caracterizado someramente, tienen que producirse los denominados conflictos, es decir contradicciones que por supuesto se proyectan a través del propio comportamiento humano. Al coexistir estas seis consideraciones del yo, podríamos aseverar que cuando dos personas interactúan, es como si en realidad lo hicieran doce personas, y esto en cierta medida, unido a la auto percepción que esta determinada por la subjetividad y el sentido personal afirman lo complejo y difícil en ocasiones de la comunicación humana.
No debemos olvidar que esta multiplicidad de la personalidad se produce dentro de un mismo individuo, son aspectos de una misma y única e irrepetible personalidad por ello cuando se producen discrepancias o contradicciones significativas entre estos “Yoes”, eso causa un funcionamiento deficiente y trastornos de la personalidad, que alcanza su máxima proyección en las denominadas conductas o personalidades psicopatitas o los comúnmente llamados psicópatas. Contrariamente cuando se logra una integración y armonía entre estos “yoes” se esta contribuyendo a un desarrollo sano y normal de la personalidad. Lo importante es el auto control que cada cual puede tener de estos diferentes “Yoes” y de su utilidad adecuada en las más diversas situaciones y tipos de relaciones interpersonales.

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