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El primer Centro Gallego de La Habana

4 de octubre de 2013

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El edificio que hoy ocupa la escuela primaria Concepción Arenal, ubicado en Prado 573-575 esquina a Dragones, en La Habana Vieja, correspondió al otrora Centro Gallego. Fue en este inmueble donde los inmigrantes de Galicia ubicaron la primera sede de su asociación hacia 1880. Un año antes, el 23 de noviembre, se reunieron una docena de gallegos en el Teatro Tacón para fundar la Sociedad Centro Gallego de La Habana.

Década del 30

Durante el primer cuarto de siglo, la colonia gallega llegó a ser la más significativa, alcanzando el 37 % de la población española radicada en Cuba, seguida por la asturiana. La principal actividad económica en la que se destacaron fue el comercio, sin embargo, no obviaron la importancia de la educación junto a la conservación de su cultura y  tradiciones.
Para ello construyeron escuelas o instalaron planteles en sus centros de recreo como lo fue el Concepción Arenal, nombrado así desde 1906, pero constituido desde la propia fundación del Centro para la instrucción Primaria, Elemental, Superior y Adorno como ellos le llamaban. Entre 1887-1888, la matrícula ascendía a 763 alumnos de La Habana y otras provincias de Cuba y Galicia. En sus aulas llegaron a escucharse intervenciones tan valiosas como la del ilustre filósofo y maestro  Enrique José Varona.  Un hecho relevante en este inmueble ocurrió en 1887 cuando el Centro Gallego propagó la vacuna contra la varicela  gratuitamente al pueblo.


La escuela de la asociación perseguía honrar el nombre de quien fuera la primera mujer española que entró, como oyente, en las aulas universitarias: Concepción Arenal, nacida el 31 de enero de 1820 en O’Ferrol. Su afán por el estudio la llevó a ingresar en la carrera de Derecho con atuendos masculinos, sin poder pensar en exámenes ni aspirar a título alguno, pues ese era el criterio discriminante de la sociedad española de entonces. Escribió fábulas en verso, teatro, e incluso, una zarzuela y numerosos ensayos de carácter humano, social y político. Fue nombrada en La Coruña visitadora de prisiones de mujeres en 1863,  en 1868 inspectora de Casas de Corrección de Mujeres y en 1871 Secretaria General de la Cruz Roja de Madrid. La Academia de Ciencias Morales y Políticas premió su memoria titulada La instrucción del pueblo en 1878 y al año siguiente se publica el libro fundamental de la autora Ensayo sobre el derecho de gentes.
El historiador Carlos Venegas apunta que la construcción de Prado y Dragones fue levantada entre 1874 y 1900, siendo una de las primeras en formar el Reparto Las Murallas. De acuerdo con las Memorias del Centro, en principio la comunidad gallega arrendó el local y en 1888 compraron el edificio por una suma de 45 000 pesos oro. En 1890 deciden hermosearlo y reestructuran el decorado. Las obras corrieron a cargo del maestro José Mato Requeijo. En 1894 le suman al plantel clases de solfeo, piano y canto para las mujeres, por lo que realizan nuevas divisiones para aumentar el número de aulas.
En esta antigua casona decimonónica los gallegos continuaron desarrollando sus actividades culturales hasta entrado el siglo XX, cuando deciden ubicarse en una nueva y más elegante residencia. Como reflejara un artículo en El Fígaro, de 1907, “… el Centro Gallego había llegado ya a la  meta de sus aspiraciones; su programa como asociación de recreo, sanidad, instrucción y protección al trabajo, estaba debidamente cumplido; su libro de inscripciones aumentando en progresión creciente; sus compromisos solventados y su capital robustecido”. Había llegado la hora de realizar uno de sus proyectos más anhelados, de modo que adquieren la manzana donde estaba enclavado el antiguo Teatro Tacón con el propósito de reedificarlo para su nuevo asiento.


En diciembre de 1929 su presidente, Secundino Baños, solicita licencia para realizar obras mayores en dicha casa que, pese a estar construido el moderno palacio del Centro Gallego, continuaba siendo propiedad del mismo. Así consta en su Memoria Descriptiva: “En la casa Dragones y Prado, antiguo local donde estuvieron instalados los salones de recreo del Muy Ilustre  Centro Gallego de La Habana, se pretende instalar el plantel Concepción Arenal centro educativo de esa Asociación y para ello, su salón en el piso principal será dividido por medio de tabiques en cinco aulas, siguiendo en su todo lo indicado para este caso…” “Las obras estarían bajo la dirección facultativa del arquitecto Benito Lagueruela”.
Refiriéndose a la “primitiva mansión social”, Gerardo Monje Muley en su libro Españoles en Cuba, en 1953, afirma que en dicho edificio “… además de la enseñanza primaria, funciona la Academia del Hogar, Academia de Bellas Artes, Academia de Comercio y Técnica, Preparación profesional, inglés, taquigrafía, mecanografía, secretariado comercial, álgebra, solfeo, piano, instrumentos de cuerda y viento, canto, declamación, dibujo, escultura, pintura y para la preparación de ingreso al Bachillerato”.
El Centro Gallego mantuvo la propiedad de la escuela hasta el proceso de intervención revolucionario de 1959 en que pasó al Estado cubano, manteniendo su función de plantel educativo e igual nombre; no corriendo la misma suerte la planta baja cuyos usos fueron inapropiados hasta la rehabilitación emprendida por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en el año 2003, en la que se dotó al inmueble de una nueva imagen y todos sus niveles fueron destinados a la función escolar.
Para la colectividad gallega actual Concepción Arenal funciona como su Sociedad Estudiantil sita en Zulueta 660.

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