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Conmemoran centenario del Museo Nacional de Bellas Artes

9 de agosto de 2013

Por: Eydi Sanamé Flores, estudiante de periodismo


El Museo Nacional de Bellas Artes conmemoró la noche de este jueves su siglo de existencia con un concierto único ofrecido por el pianista y Premio Nacional de Música Frank Fernández, presentación que fue dedicada también al próximo cumpleaños del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.
Al iniciar la velada – realizada en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba – Regla García Henry, subdirectora general de la institución, leyó el acta de entrega del reconocimiento Bellas Artes, que se otorga por primera vez a personalidades que han tenido una notable labor en la dirección del Museo. Así, les fue concedido el  galardón a Lucy Villegas, Pilar Fernández, la destacada antropóloga Natalia Bolívar y la actual directora del Museo Moraima Clavijo Colón.
El maestro Frank Fernández – Orden de la Cultura Nacional –  agradeció el apoyo que en sus comienzos le ofreciera la institución y destacó todo el esfuerzo realizado por sus trabajadores para  brindar una propuesta atractiva al público.
Sencillo, expresivo y con un agudo sentido del humor, Fernández narró anécdotas entre pieza y pieza, dialogando con el público en una complicidad que convirtió la velada en algo íntimo y acogedor.
De esta forma, los presentes escucharon las salutaciones a la Virgen en las versiones de Ave María que hicieran Bach y Schubert respectivamente, cuatro de  las danzas de Ignacio Cervantes, y un momento conmovedor, cuando el artista evocó su reciente viaje a Austria y su visita a la casa de Wolfang Amadeus Mozart, cuyo piano tuvo la oportunidad de tocar. Entonces Fernández propuso escuchar las “Variaciones sobre un tema musical  infantil” de Mozart, instante en que el auditorio elogió su intensidad y su dicha.
Pero el cenit del concierto fue la interpretación, por primera vez, de la versión original del tema Bellas Artes, que identifica a la institución en sus programas, anuncios y spot para la televisión; una composición para piano, oboe y bongó que sintetiza el arte nacional en su más completo sentido, y ante la cual es ya imposible escucharla sin evocar la ardua labor que durante un siglo ha realizado el Museo en la salvaguarda del patrimonio artístico de Cuba y del mundo, y mostrarlo al espectador cubano y aquel que visita nuestra Isla.

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