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Hablemos hoy del auto respeto

9 de agosto de 2013

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Con cierta frecuencia cuando tomamos decisiones drásticas o algo que puede incluso hasta dañarnos o perder algo, siempre decimos: “No es que sea orgulloso, es que yo me auto respeto”.
Quizás nunca nos hemos detenido a pensar que es en si el hecho de auto respetarnos, de la importancia que tiene para nuestro comportamiento diario, y sin embargo – y de esto que no le queden dudas- el respetarse a uno mismo, es esencial, diría que vital y es una necesidad primordial en nuestro comportamiento diario, en cada una de las acciones que desarrollamos para alcanzar ese equilibrio tan importante dentro del proceso salud – enfermedad y que va mucho mas allá de lo que pensamos que es en realidad esta forma de comportamiento o de actitud y aptitud ante la vida, porque el auto respeto es lo que nos permite en gran medida y es indispensable para vivir en armonía con uno mismo y con los demás.
Con frecuencia -y por estos tiempos se agudiza más esta situación-, existen personas que constantemente intentan faltarle el respeto a los demás, sea en el contexto de una profesión u oficio, así como en la propia cotidianidad de la vida y por ello, asiduamente nos quejamos de que otros nos faltan al respeto, sin percatarnos en realidad, que no son los demás sino que es mucho más habitual que usted mismo sea quien no se auto respete, incluso, la mayoría de las veces puede ocurrir de manera inconsciente, es decir sin darnos apenas cuenta de ello.
Dos elementos son esenciales y determinantes en el logro de un adecuado nivel de auto respeto y no es más que el concepto a partir del auto conocimiento que tengamos de nosotros mismos, del cual estuvimos comentando la semana anterior y por supuesto la auto estima, que no es más que ese silencioso y autónomo respeto que podemos sentir hacia nosotros mismos.
Podría preguntarse en este momento, el cómo se puede manifestar el auto respeto y de cómo lo podemos proyectar, expresar. En primer lugar, es imprescindible atender y satisfacer las propias necesidades y valores, saber expresar y manejar en forma conveniente, los sentimientos y emociones sin hacerse daño ni culparse, y buscar y valorar todo aquello que lo haga a uno sentirse orgulloso de sí mismo. Con estos elementos podemos comenzar la tarea de lograr el auto respeto, que a su vez proporciona el que los demás nos respeten.
Generalmente las faltas de respeto comienzan con las que puede tener con usted mismo, de ahí la necesidad de auto revisar el cómo y el por qué se lo permite. “Sólo podemos respetar, dar y amar a los demás cuando hemos respetado, dado y amado a nosotros mismos”. De la misma manera que las relaciones humanas profundas se establecen sobre bases de respeto, también la autoestima se fortalece cuando aprendemos a respetarnos a nosotros mismos.
En ocasiones cuando intentamos establecer un respeto por parte de los demás podemos caer “atravesados o pesados” como decimos en buen cubano, pero es que precisamente los demás como no se auto respetan, están por el facilismo, están por ser centro sin tener los conocimientos y condiciones reales para serlo, entonces tienen que buscar la forma de no dar importancia a usted, a su trabajo, a sus concepciones y esto esta muy ligado con aquello que llamamos igualitarismo que no es lo mismo que igualdad.
En ocasiones puede suceder que su trabajo dependa de personas con poca capacidad y mas allá del déficit, con personas que no se auto respetan y por ende no respetan a los demás. En más de una ocasión, a pesar de estar en la tercera edad, hay quienes me etiquetan con relación a la organización y desarrollo de mi trabajo, como “un viejo matraquilloso” (*). Ante esta disyuntiva, es preferible ser catalogado de matraquilloso, pero mantener el respeto, algo que solo es posible cuando usted ha logrado auto respetarse.
En todo esto del auto respeto hay varias manifestaciones negativas de los seres humanos que pueden estar asechándolo constantemente como es la envidia, la incapacidad de los demás ante su talento, el depender de personas con poca calificación y que sean precisamente los que determinan sus funciones laborales o estudiantiles o de su propia cotidianidad.
Y cito esto, porque hay ocasiones en que se aconseja hacer concesiones para no buscarnos problemas o para poder alcanzar una determinada posición que se aspire, y en este sentido, no quiero que escuche al psicólogo, no, les habla ahora el ser humano, es mejor en ocasiones perder oportunidades, demorar mucho mas en llegar a la meta fijada, pero no hacer concesiones parta complacer a esos parásitos del pensamiento y de la obra humana. Esperar es lo mejor, porque hay una gran verdad dicha por Santo Tomás: “La verdad viene despacio porque viene cojeando de la mano del tiempo, pero llega”.
Si usted es veraz, honesto, sincero y sobre todo, sabe auto respetarse, no lo dude, al final esas máscaras que han intentado no respetarle porque en realidad tampoco se auto respetan a ellos mismos, terminarán mordiendo su propia derrota y su honestidad y  sencillez, y sobre todo su dedicación y su fuerza de voluntad encaminada al bien y al buen hacer saldrán adelante.
Entonces, mire, que le digan que es un matraquilloso (*), o que le digan que usted se cree cosas y todo lo que quieran, pero la base de su auto respeto esta precisamente forjada en una verdad matizada por la honradez, la entrega sincera y la sencillez, en fin de la verdadera esencia del ser humano, que por supuesto, no es la auto suficiencia, sino simplemente, el auto respeto.

 

(*) Matraquilloso: Persona que constantemente está exigiendo que las cosas se hagan como piensa que deben ser, sin omitir un solo detalle. Se utiliza casi siempre como una forma de criticar a los que son exageradamente exigentes con lo que hacen.

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