Triunfo de la verdad, la justicia y el derecho internacional
12 de julio de 2026
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Un triunfo abrumador, sucesivo y poco frecuente por su reiteración acaba de tener lugar en el período extraordinario de la Asamblea General de Naciones Unidas para conocer acerca del recrudecimiento, asfixia económica y castigo colectivo contra el pueblo de Cuba que los gobiernos imperialistas vienen ejerciendo de una manera u otra desde el año 1959 del presente siglo.
Se trata por tanto, del bloqueo económico, comercial, financiero y más recientemente energético, que de forma mas prolongada, -67 años extraoficialmente y 66 de manera oficial,- se haya conocido en la historia de la humanidad moderna, incluyendo guerras mundiales, guerras civiles, guerras de agresión y todo tipo de conflictos bélicos, fronterizos o de cualquier otra naturaleza.
Un verdadero récord de ilegalidad, inmoralidad y vesania ha sido implantado por sus autores. Mientras el mundo ha evolucionado, avanzado o retrocedido de diferentes maneras, el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba se mantiene intacto y, lejos de amainar, se incrementa de diversos modos y busca alcanzar una extraterritorialidad absoluta, encubierta por los pretextos más fraudulentos y engañosos, repletos de mentiras y fraudes ampliamente confirmados y violatorios de cuanta legislación internacional existe y está vigente a ese respecto.
A partir de 1992, cuando >Cuba decidió presentar su demanda ante el período de sesiones correspondiente a ese año de la >Asamblea General de Naciones <unidas, fue posible llevar la cuenta periódicamente del rechazo creciente que fue acumulando en todo el mundo la ilegal y criminal imposición yanqui, acercándose ya a las cuarenta ocasiones consecutivas, en que la mayoría abrumadora de las naciones representadas y los grupos regionales en ese órgano mundial denuncia y repudian tal situación y hacen aprobar la Resolución que expresa necesidad imperiosa de su derogación.
Resulta impresionante y sin precedentes la cantidad de países y gobiernos, -con amplias diferencias políticas e ideológicas en otro orden de cosas,- que coinciden en su voto cada año, y esta vez de manera extraordinaria,- demandando el cese del bloqueo yanqui contra Cuba por parte de Estados Unidos teniendo en cuenta su carácter ilegal, inmoral y prolongado, con tendencia al recrudecimiento en los últimos tiempos mediante las llamadas “órdenes ejecutivas” que rebasan y pisotean la legislación internacional a plenitud.
El rechazo masivo y consciente de 136 naciones de todas las regiones del mundo acaba de confirmarlo una vez más, mientras el Imperio solo logra reunir a 9 corifeos, -incluidos Estados Unidos e Israel,- en medio de un frustrado carnaval de amenazas, presiones, sanciones y otras maniobras sucias e intimidatorias.
A pesar del carácter no vinculante de este tipo de Resolución de la Asamblea General, es indudable que se ha dado un paso importante y trascendente, justo y demandado. Se trata de una rotunda derrota del Imperio que no puede ser ignorada.
Triunfaron esta vez la verdad, el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.
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