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Jornadas electorales en Latinoamerica

3 de junio de 2026

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Mucho se escribe, se ha escrito y seguramente se seguirá escribiendo acerca de la transparencia, la legitimidad y la legalidad moral o no de los procesos electorales latinoamericanos que en cada una sus naciones -dentro de sus características, historia, antecedentes y sistemas en particular- se llevan a cabo más o menos periódicamente.

Las posiciones al respecto coinciden globalmente en un punto o, al menos, así lo expresan desde diferentes corrientes de pensamiento prevalecientes, y desde ambientes políticos diferentes, entre sí. Buena prueba de ello fue la declaración conjunta de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita unánimemente en La Habana el 29 de enero de 2014 -hasta hoy vigente- que reconoce ese derecho soberano a todos, exige respeto para ello y solo es cuestionada públicamente desde entonces por el gobierno imperialista de Estados Unidos que -aunque ajeno geográficamente y culturalmente a la región latinoamericana y caribeña- pretende no obstante controlarla, explotarla y saquearla desde hace más de dos siglos, cuando emergió la doctrina neocolonial de Monroe que según los poderes hegemónicos yanquis le ha otorgado por naturaleza divina y sin más miramientos los intereses legítimos y los derechos de las naciones y pueblos de esta región.

Las pretensiones históricas del imperialismo norteamericano por utilizar a este escenario del mundo como plataforma obediente y punto de partida económico y comercial para lograr el dominio del resto del planeta, son el pretexto para justificar e imponer este tipo de dominación, de la cual fueron expulsados los colonialistas europeos cuyo papel en la región tiene cada vez menor fuerza pero no ha desaparecido totalmente.

La vida electoral, por tanto, de este conjunto de países se halla muy relacionada y conectada con la política que se siga hacia y desde Estados Unidos, ya sea por el gobierno de turno como por sus principales grupos económicos que ven a América Latina y el Caribe como fuente importante de riqueza y dominio y se resisten a ponerla en peligro, hasta apoyar el uso de la fuerza, el chantaje, el soborno o las simples amenazas.

Según los actuales gobernantes yanquis, hoy el supuesto enemigo principal son China y Rusia, quienes le disputan las principales bases económicas y comerciales y contra ellos van los más evidentes esfuerzos electorales de Washington con el fin de evitar el posicionamiento de gobiernos que puedan seguir contribuyendo al desarrollo de esas relaciones, llegadas hasta un punto culminante como en el caso de Perú en años recientes.

No es imprescindible la existencia de un gobierno de giro progresista o socialmente avanzado para que esas relaciones económicas se desarrollen pues se consideran enmarcadas en esa área, se negocian en un plano de beneficio mutuo y contribuyen ciertamente a ambas partes en rubros muy específicos en que todos resultan beneficiados.

Este año 2026 habrá elecciones presidenciales en Perú y Colombia; a finales de año en Brasil y en 2027 en México. Habrá ocasión para ver en la práctica sus resultados.

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