¿Bloqueador bloqueado?
15 de mayo de 2026
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El tan mencionado Estrecho de Ormuz, que junto al de Bab-el- Mandeb caracteriza a esa vasta región del Medio Oriente, se ha convertido en escenario de una curiosa y a la vez sorprendente situación geopolítica con ribetes de directa implicación sobre la economía mundial, no solo sobre los combustibles, pues la crisis energética es referente de inmediato sobre los costos y los suministros de los alimentos, del transporte y de las más diversas materias primas a escala planetaria.
Pero en el mencionado Estrecho de Ormuz se vive también un inédito momento a consecuencia del cual la armada atacante del gobierno imperialista de Estados Unidos se encuentra bloqueada y prácticamente paralizada por parte de las unidades navales iraníes, concurrentes en la defensa de sus aguas territoriales dentro del Golfo Pérsico y sus vecinas aguas del Golfo de Omán, también conocido como Mar de Arabia, que cubre el sector sur de la salida de Ormuz.
De este modo, la intención original del bloqueo yanqui se torne en su contrario y tiene como resultado que la condición anunciada como país bloqueador se transforma en la de país bloqueado, paralizada su iniciativa y convertida esta en una urgente cacería de los violadores -tanto iraníes como de otras nacionalidades- que se mueven atrevidamente por el Golfo y sus alrededores.
Difícil es pronosticar cuando concluirá esta persecución pues ella está en dependencia -en buena medida- del avance o retroceso de los negociadores diplomáticos entre ambas partes, encabezadas por el gobierno de Paquistán y alentadas también por otros del área como Egipto, Arabia Saudita y Turquía, los cuales conforman un conjunto lo suficientemente representativo, imposibles de ser desconocido o ignorado.
Ello explica que algunos grupos de países que se han visto considerablemente afectados en sus economías a causa del cierre del preciado Estrecho hayan decidido alejarse prudentemente del mismo, lo cual ha provocado la indignación y rabia de sus supuestos aliados -el gobierno de Estados Unidos- quienes les han reclamado en vano su apoyo y cooperación, sin lograrlo.
Es el caso, por ejemplo, de la Unión Europea y de la OTAN -compuesta en la práctica por los mismos gobiernos- que han tomado en su mayoría también distancia momentánea del régimen sionista de Israel, perpetrador d las más crueles masacres de la población civil indefensa y violador flagrante de todas las previsiones europeas existentes en cuanto a derechos humanos y recogidas en sus estatutos y convenciones vigentes.
La práctica abierta y desenfrenada del terrorismo de Estado por parte de Israel pudiera estar dentro de estas reticencias europeas, que en otros lugares del mundo no se observan con tal claridad por los mismos actores.
Mientras tanto, el país bloqueador sigue desesperadamente tratando de salir de la condición desventajosa de bloqueado en medio del estrecho atenazado.
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