La verdadera realidad de los derechos humanos
28 de febrero de 2026
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El mito yanqui de los derechos humanos tantas veces utilizado para engañar, desinformar y confundir a los pueblos del mundo acerca de tan nobles principios -reiteradamente- por parte de los gobiernos imperialistas de Estados Unidos en diferentes épocas, pero con la misma intención, ha concluido definitivamente según hemos visto.
Al menos que algún día la humanidad contemple el fin de la codicia, la ambición de hegemonía, explotación y saqueo del imperio yanqui y su puesta en práctica mediante el crimen y la barbarie, la amenaza y el abuso sobre los más débiles, puede afirmarse que ese mito ejercido por parte de quienes pretenden el dominio global del planeta, ha quedado desenmascarado, al desnudo y sin posibilidades de convencer a nadie, según Washington lo presentaba.
El más reciente período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas celebrado en Ginebra hace pocos días -en medio de la convulsa y contradictoria situación a la que ese mismo imperio insensible empuja al mundo de hoy- así lo ha demostrado en su desarrollo e intervenciones.
Si algo habría que agradecer al imperio yanqui en el momento actual es que ha renunciado y ha perdido absolutamente toda autoridad moral y legítima para hablar de derechos humanos o intentar justificar sus posiciones al respecto; solo palabras vacías.
Los más diversos acontecimientos se concatenan al respecto con nitidez y falta escrúpulos, sobresaliendo entre ellos el apoyo múltiple y sostenimiento a las políticas genocidas del ente terrorista de Netanyahu en Israel, el bombardeo contra Venezuela y el secuestro de su presidente constitucional, los ataques contra Irán y las sucias maniobras e intentos de asfixia económica y crisis humanitaria contra Cuba. por solo mencionar algunas.
A todo ello se añaden la sistemática violación de la ley y del derecho internacional amparadas por la Carta de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, todas suscritas por la parte estadounidense y pisoteadas actualmente, a lo que hay que añadir la imposición arbitraria y el uso como sanción de la política arancelaria abusiva para encubrir intereses geopolíticos, tal como acaba de corroborar la propia Corte Suprema de Justicia del país imperial con su decisión.
Intentando eludir con su ausencia cualquier tipo de responsabilidad, la actual Administración se ha ausentado del Consejo de Derechos Humanos, de la Organización Mundial de la Salud, de la UNESCO y de la Convención para el Cambio Climático.
Mientras tanto, promueve con la complicidad de algunos elementos afines o subordinados apoderarse de la Franja de Gaza, el Canal de Panamá y la isla de Groenlandia, ejerciendo conspiraciones donde se combinan la amenaza, el terrorismo, la coerción y el ofrecimiento de compra más o menos disimulado.
Es esa la verdadera realidad actual de los derechos humanos, noble ideas y generosos principios que nacieron con fuerza a raíz de los memorables procesos de Nuremberg que les dieron origen, al concluir la lucha por su vigencia y predominio, la cual estamos presenciando aún.
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