En Gaza: llover sobre mojado
10 de febrero de 2026
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En la política exterior de los gobiernos imperialistas de Estados Unidos puede afirmarse que “llueve sobre mojado”, si tenemos en cuenta los habituales y sostenidos engaños, dobles raseros, maniobras sucias y simulaciones habituales y sostenidas durante casi ya 250 años.
Un examen objetivo, riguroso y acucioso de esa trayectoria no cesa de mostrar ese tipo de episodio con relación a cualquier circunstancia, en cualquier región del mundo, siempre merecen mención aparte los relacionados con América Latina y el Caribe, bajo los efectos siempre ominosos de la nefasta y degradante Doctrina Monroe”. sobre su supuesto “patio trasero.
Otro escenario, sin embargo, que desde 1948 ha adquirido preponderancia en la visión imperial es el Medio Oriente, viejo campo de fechorías de los colonialistas europeos expulsados por Washington en sus tiempos de absoluta hegemonía mundial, también en su codiciosa búsqueda de petróleo, gas y recursos naturales de todo tipo para ser saqueados.
Valiéndose de la combinación engañosa de trucos y falsedades flagrantes, el imperio yanqui ha pretendido disfrazar su apoyo irrestricto, político, económico y militar al estado ocupante de los territorios que legítimamente deben al, menos compartir con Palestina y así pretenden exhibirse como “mediador” y promotor de la paz en ese prolongado y letal genocidio y plan de exterminio criminal que se lleva a cabo contra el pueblo palestino.
Fruto de esa mentira gigantesca ha aparecido bajo la actual Administración instalada en la Casa Blanca un denominado Consejo de Paz que se supone confirme la ocupación y la convierta en un gigantesco negocio inversionista, así legalice la usurpación, expulsen a los palestinos y entierren y olviden sus muertos.
Tan sencillo, debe ser el final que el verdadero gran usurpador, encubierto como “mediador”, propone bajo la apariencia del Consejo supuestamente convocado para la paz y sobre el cual algunos participantes que han actuado de buena fe comienzan ya a reclamar una acción determinante e inmediata.
La política exterior imperialista de Estados Unidos, cualquiera que sea su gobierno de turno no puede evitar pronunciarse de acuerdo con la esencia de ese sistema que representa y quiere imponer por encima de todo y de todos -incluso de sus propios socios a los cuales utiliza cuando le conviene- también lleno de desprecio hoy hacia las Naciones Unidas, su Carta fundacional y todas sus convenciones.
En 1933-34 fue “el engaño de Montevideo”, cuando simuló promover y acatar el principio de la no intervención y autodeterminación sin presiones, chantajes ni amenazas; para desembarcar casi un siglo después en “el engaño de Gaza”, cuando repite el mismo disfraz y “llueve sobre mojado”.
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