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Suicidio político del fascismo cruceño

1 de diciembre de 2022

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La realidad ha confirmado que el fascismo cruceño, (del departamento de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia) cometió suicidio político cuando soberbio y envalentonado aun por la victoria golpista de 2019 creyó poder forzar una nueva aventura de ese tipo en las condiciones actuales, tomando como burdo y absurdo pretexto la fecha de convocatoria para la realización del nuevo Censo de Población, fijado por el gobierno para el año 2024.

Se pretendía por parte de los grupos fascistas encabezados por el llamado Comité Cívico y las bandas vandálicas de la titulada Juventud Cruceña, que el Censo fuese adelantado para 2023, argumentando que ello era necesario para distribuir a tiempo y utilizar los recursos así asignados por la ley electoral, con vistas a las elecciones de 2025.

Evidentemente, se buscaba una razón carente de toda lógica y todo fundamento, caprichosa y desorganizadora, para echar a andar el plan golpista y desestabilizador previamente elaborado con el propósito de revertir la situación de recuperación económica y normalidad constitucional avanzada ya por el gobierno legítimo de Luis Arce y el partido MAS -avalada en las urnas-, y hacer retroceder al país a los oscuros tiempos en que el derrocamiento del presidente Evo Morales, con la complicidad de la OEA, la CIA y el Departamento de Estado yanqui, puso fin a una etapa anterior de democracia y progreso económico y social.

En esta ocasión, sin embargo, los cálculos del cabecilla Camacho y los suyos parecen haber fallado estrepitosamente al quedarse solos y aislados en su descabellada y siniestra aventura dentro de los límites de Santa Cruz y no haber logrado apoyo de los gobernadores opositores de otros cuatro departamentos, ni de los partidos políticos que lo habían acompañado en 2019, ni de los sectores sindicales más importantes en la clase obrera y el campesinado y ni siquiera de los elementos más sensatos dentro del propio Santa Cruz.

Fue un ridículo y fracaso total, aunque sangriento y costoso en vidas, en numerosos heridos y graves daños económicos del que fue víctima principal el mismo pueblo santacruceño, al que los fascistas y racistas decían defender y proteger y al que a partir de ahora les será más difícil engañar y confundir.

Mientras tanto, Bolivia sigue siendo gobernada desde su gobierno central por autoridades eficientes y serias, con abrumador apoyo popular y conducida -a pesar de las difíciles circunstancias regionales y mundiales-, por un camino de crecimiento económico, justicia social y reconocimiento internacional, con admiración y respeto.

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