Apostar por la educación ambiental de la comunidad
3 de septiembre de 2021
|Redacción: Habana Radio
Fotos: Alexis Rodríguez

Con una suelta de palomas y la siembra de un árbol de ácana en las afueras de la Casa-Museo del Generalísimo Máximo Gómez y las tropas Mambisas, en la Quinta de los Molinos, comenzó el Encuentro Cultura y Medio Ambiente, primera actividad del programa en recordación al Doctor Eusebio Leal, en ocasión del aniversario 79 de su natalicio.
La cita – celebrada en la mañana de este 3 de septiembre en ese emblemático pulmón verde de la ciudad y que forma parte del Coloquio “Pensar la cultura desde la comunidad” –, tuvo como objetivo propiciar un espacio de intercambio y socialización de experiencias medioambientales, investigativas y comunitarias en homenaje a la obra del eterno Historiador de la Ciudad de La Habana.

Precisamente, con la proyección de un video con imágenes y palabras de Leal refiriéndose a la Quinta comenzó el encuentro que incluyó anécdotas bien interesantes y palabras muy sentidas por todos los presentes, la mayoría jóvenes que siguen su legado.
Así comenzaba la mañana: “Pensar en Leal es transportarnos a las calles de la Habana. Sentir el eco de los pasos sobre el adoquín, el bullicio alegre del pueblo y las miradas asombradas del visitante al apreciar años de historia contadas por las fachadas, esculturas y edificaciones de nuestra ciudad. La impronta del eterno enamorado de la Habana quedará irremediablemente ligada a su quehacer como historiador y restaurador. ¡Pero Leal fue más! Hoy hablaremos de una faceta poco mencionada de su vida: del Leal pedagogo y humano. Mostraremos al hombre cuya obra y enseñanzas tocaron corazones y cambiaron vidas. En esta ocasión la Quinta de los Molinos y su gente cuentan la historia”.

De esta forma nos invitaron a comenzar rememorando cuando Leal era solo un pequeño y descubrimos su vínculo con La Quinta en diferentes etapas de su vida. Sobre los primeros acercamientos del Historiador a este espacio nos leyeron lo que contó Leonardo Pascual Mesa (director): “La Quinta de los Molinos no era un lugar nuevo para él. En algunos de los pasajes de su libro «Fiñes» (recopilación de artículos periodísticos de la década del 70 y el 80) hace alusión a su acercamiento a la naturaleza del cual fue un acérrimo defensor y ferviente admirador de su belleza. Los escritos cuentan, además, como él venía a jugar al área del estanque de las carpas. Ya desde su infancia este lugar era muy cercano y conocido por él”.
Como bien se afirmó, todo ser humano deja huellas tras el paso de su vida. Y Leal no fue la excepción. Como un maestro aplicado en la preparación de sus discípulos aprovechaba cada momento para enseñar, educar, alentar e incluso extender la mano a aquellos que lo necesitaran. Sobre el trabajo educativo-comunitario de la Quinta y su relación con la labor de Eusebio Leal se rememoró cómo alrededor del año 2016 un grupo de madres de jóvenes en situación de discapacidad dirigió una carta a la Oficina del Historiador, solicitando específicamente al Doctor apoyo en la educación y tratamiento de sus hijos, ya que habían vencido la etapa escolar y confrontaban problemas para continuar potenciando su desarrollo y lograr vincularlos al mundo laboral. Esta solicitud fue tramitada por él y a partir de ese momento comenzaron a gestarse talleres e iniciativas dirigidas a construir un espacio para el disfrute, la creación, el intercambio de experiencias y conocimientos.

De todas estas iniciativas se hablaron en un primer momento en el panel “La Quinta de los Molinos: apuestas por la educación ambiental de la comunidad”. Especialistas de la institución expusieron sus experiencias en proyectos desarrollados por el lugar como Quinta por la inclusión social, gracias a los talleres para jóvenes y niños con cierto retraso en el aprendizaje, con Síndrome de Down o con Autismo; talleres que si bien fomentan la cultura ambiental, proporcionan tanto a los participantes como a las familias que los acompañan bienestar emocional. También se habló de la experiencia de la inserción laboral de muchos de estos jóvenes a las labores ambientales en la Quinta y de cómo se han potenciado las propuestas en estos tiempos de Covid-19 a través de las redes sociales.
La Quinta ha buscado siempre insertar a toda la familia en todas sus actividades, convirtiéndose el lugar en escenario amplio y abarcador de varias acciones dirigidas a diversos sectores de la población. Por ejemplo, los adultos mayores también encuentran su espacio allí. Ellos cuentan con la orientación de una psicóloga que mediante charlas los exhorta al mejoramiento de la calidad de vida en esta etapa. Además, en este medio natural y libre de contaminación también pueden disfrutar de sesiones de taichí u orientarse en el uso de las nuevas tecnologías.

A todo esto se suma el hecho de que la institución facilita la apertura de nuevos espacios para el quehacer de investigadores en el campo de la Biología y el desarrollo de la educación ambiental de los visitantes.
De todo esto y más se habló en este Panel que abarcó también la labor ambiental que se realiza allí, pues, como se expresó, considerado un jardín de extraordinarios valores históricos, patrimoniales y ambientales, la Quinta de los Molinos ha sido uno de los mayores empeños de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana que desde 2006 comenzó sus labores de revitalización para devolverlo a los citadinos como lo que es hoy: un atractivo parque ecológico dedicado a la educación ambiental.
La jornada continuó con el Panel “El Centro Histórico y sus perspectivas ambientales”, donde se expusieron las experiencias de la Sociedad Civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, ubicada en la parte más antigua de la capital cubana – a través de la intervención de su Presidenta Martha Oneida Pérez –, y se habló de la línea medioambiental del Plan Maestro en el urbanismo y su reflejo en los proyectos socioculturales.

Experiencias comunitarias como el Aula Ecológica Sol 420, TerrA – que reúne jóvenes que se preocupan de los retos que impone el cuidado y preservación del medio ambiente para las nuevas generaciones –, “Oro Verde” y Emprendimiento Selva, todos apostando por la concientización en el cuidado del medio ambiente, expusieron sus ideas durante la cita.

Todos tenían un objetivo común, recordar el amor y la pasión que sentía Leal por la naturaleza y todo lo que hizo por su cuidado: desde un pabellón cultural donde se sentara con gran alegría entre una muchedumbre de niños de diferentes escuelas y los alentara a seguir aprendiendo y amando la naturaleza, hasta la sonrisa de un joven trabajador que recuerda con añoranza el maravilloso día en que firmaba su contrato laboral. Y es que como bien se afirmó, el Dr. Eusebio Leal fue historiador y restaurador; fue también maestro, pedagogo y humano capaz de tocar y transformar con la luz de su palabra y actuar en los corazones de quienes le rodeaban.
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