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Colombia, Duque y…

25 de mayo de 2021

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Iván Duque Márquez es presidente de Colombia desde el  7 de agosto de 2018, cuando asumió el cargo en la plaza Bolívar de Bogotá.

No han pasado tres años y ya ostenta un abultado currículo donde pueden observarse, entre otras acciones, haber echado por la borda los Acuerdos de Paz con la guerrilla de las FARC-EP; ser cumplidor estricto de las órdenes del gobierno de Estados Unidos para provocar la desestabilización y el caos en la vecina República Bolivariana de Venezuela; implantar un neoliberalismo salvaje que conduce a una crisis económica y social de grandes envergaduras; y ahora, arremeter contra su pueblo, el mismo que lo eligió y al que ha ordenado a la policía y al ejército sofocar con balas las masivas y pacíficas manifestaciones.

Duque pretende ocultar los hechos a la hora de justificar la represión que ya ha costado más de 47 muertos, 405 heridos, 548 personas desaparecidas y 963 detenidos.

Según reportes de CNN, el nivel de aceptación del presidente Iván Duque es solo de un 9% de la población. Y la pregunta que lleva implícita su respuesta: ¿podría ser de otra forma?

El mandatario declaró la víspera, cuando trató de justificar la represión por él ordenada: «Aquí no hay dictaduras, no hay opresión. Esta es una democracia con una hoja de ruta que es nuestra Constitución y debemos hacerla valer y cumplir para el bienestar de todos los ciudadanos»

Queda claro que poco o nada le interesan los muertos, heridos, mujeres violadas por la policía en medio de las manifestaciones.

Como si fuera insuficiente la arremetida policial contra el pueblo, el gobernante ordenó militarizar aún más las calles colombianas. Coincidiendo en el tiempo, sus declaraciones se produjeron cuando  tres jóvenes fueron asesinados por la represión de los uniformados.

Por su parte, el Comité Nacional de Paro rechazó la decisión del mandatario por considerarla una «declaración de guerra», dijo el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, Francisco Maltés.

La entidad se mostró decepcionada por la ausencia de respuestas a sus exigencias de garantías para la protesta y poder dar inicio a las negociaciones. El gobierno dijo no a todo, e incluso sobre varios temas no se refirió. En un comunicado, aseveró que «la verdadera respuesta que hemos recibido hoy ha sido la brutal violencia policial».

Así amanece cada día en esta nación donde ha sido el mal gobierno, una constante dentro de un panorama al que se suman más problemas y menos soluciones.

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