Las mulatas de fuego (I)
(2006/08/02)
Por: Josefina Ortega
finoriz@hotmail.com Quienes disfrutaron de su sensual y criollísimo arte, aseguran que aquellas mulatas eran un escándalo en la pista.Por donde quiera que pasaran dejaban una estela de frenesí.
No es de extrañar entonces que en los carnavales de Cienfuegos, en una ocasión, tuvieron que ser sacadas a través de cordones policíacos porque los muchachos de la Perla del Sur se alborotaron de mala manera con sus contoneos.
Y en la Argentina, sin ir más lejos, un representante de la Juventud Católica subió al escenario pidiendo la prohibición de las Mulatas pues –decía- que sus bailes iban contra las buenas costumbres de los bonaerenses.
Cierto o no estos sucesos aquellas mulatas llenaron un capitulo en la historia del espectáculo nocturno de la capital cubana.
Según afirma el musicólogo y amigo Rafael Lam –a quien agradezco la inspiración de este trabajo-, Las Mulatas de Fuego revolucionaron el espectáculo guiadas por el mago del show moderno, Roderico Neyra, Rodney.”
Sus comienzos datan de 1947, cuando se lanza en La Habana una convocatoria para buscar bailarinas que participen en una película y en una producción musical llamada Zamba Rumba.
Se presentan a la convocatoria cientos de muchachas, hermosísimas todas, según los cánones estéticos de la época.
De ellas sólo son escogidas por el propio Rodney, como bailarinas a: Meche Lafayette, Meche Montaner, Martha Castillo, Anita Arias, Sandra Taylor, Olga Sotolongo y Olga Socarràs. Las cantantes serían: Vilma valle, celia Cruz y Elena Burque, quien de vez en vez tambièn tira su pasillo.
Con este elenco de primera, las coreografías de Alexander y Pablo Morè, y la dirección de Rodney comienzan a darse a conocer estas increíbles mujeres en el mundo de la noche habanera.
Por cierto, todas ellas son nacidas y criadas en la capital cubana, con un promedio de edad de 18 años,.No siempre serían ellas las integrantes del grupo, pero el espectáculo nunca se paralizó.Mientras unas mulatas salían, otras entraban.
El estreno del conjunto tendría lugar en el teatro Fausto con bombo y platillo.A partir de entonces recibirían infinidad de ofertas en los mejores escenarios, donde se presentan como Las Mulatas de Rodney.
Quien las bautiza como Las Mulatas de Fuego es precisamente el dueño del Follies Bergeres de México, el Chato Guerra, que se las lleva contratadas al país azteca seguro de su éxito.El hombre no se equivocó.
Las Mulatas de Fuego, conducidas de la mano de Rodney, conocieron de la gloria en el mundo del espectáculo por toda la Amèrica.Sus películas son estrenadas a teatro lleno.En Panamá, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, paraguay, Argentina, son aclamadas por un público que se rinde a sus pies.
En el año de 1952, cuando todavía las mulatas andan de gira, su creador es llamado por martín Fox, dueño de Tropicana, para que convierta al cabaret de Marianao en el más fabuloso del mundo, y ¡cómo no lograrlo!, si las Mulatas de Fuego, lo acompañan en el empeño.
Como dice el fraterno Rafael Lam: “Las Mulatas tenían el fuego del ritmo y el mestizaje criollo, el exotismo tropical, el frenesí de la danza cubana y el ingenio creativo de Rodney que todo lo que tocaba lo convertía en oro!.“
“Ellas comienzan cuando se gesta el torbellino del mambo de Pérez Prado, que las Mulatas asumen y difunden en directo por toda Amèrica, una música irreverente que puso al mundo patas arriba (…).En ese panorama aparecen las Mulatas con su fuerza telúrica cubana”.
Sin olvidar, por supuesto, el vestuario que llevaban aquellas exuberantes mujeres.Muy provocativo, sin duda, para la época, incluso bailaban en bikini.
Sus bailes causaban sensación.Aún la férrea moral heredada de España predominaba en Amèrica Latina.Pero aquellas jóvenes, seguras de su arte, se enfrentaron contra viento y marea.Y escribieron su leyenda.
En todos los países que actuaban las Mulatas de Fuego se armaba tremendo revuelo, del que la prensa siempre se hizo eco.
Sus seguidoras fueron muchas, como Las Mamboletas, del coreógrafo Gustavo Roig, y otras no tan conocidas como Las Lugolinas, formadas por el actor Alejandro Lugo.
Las Mulatas llegaron hasta 1960, cuando viajaron a México, y el grupo, integrado por otras más jóvenes que sus fundadoras, se dispersó por el mundo.
Ciertamente, ya había pasado su momento.El cha cha chà con su ritmo más lento, había desplazado hacía algún tiempo al mambo, al que ellas habían dado lo mejor de sí.
Sin embargo, su apasionante historia todavía se recuerda, como cuando en Argentina, un representante de la Juventud Católica, pidió su prohibición:
Al respecto, Vilma Valle, una de las primeras Mulatas de Fuego, confesó años después:
Yo personalmente saqué al susodicho del escenario.Le di una galleta y le dije que los cubanos no traemos lo inmoral en la danza.El público enardecido nos aplaudió frenéticamente y la fiesta continuó.
A la salida nos esperaba una multitud.No sabíamos si para lincharnos, pero salimos resueltamente, porque cuando uno se mete en el arte del pueblo, hay que morir por él.
Y resultó que el gran público se quedó para protegernos y escoltarnos hasta el hotel, donde nos ofrecieron un soberano brindis.Aquellos fueron días de vinos y rosas, como dice una película.