El corazón me dice una cosa y la mente me dice otra, es también una frase a la que nadie escapa, ya sea cuando nos enamoramos de quien “la cabeza” nos dice que no nos conviene o cuando nuestro hijo se merece un castigo pero nos da lástima y le permitimos la indisciplina, en ambos casos los afectos han vencido
Copy and paste this URL into your WordPress site to embed
Copy and paste this code into your site to embed