Estaba amoldado, palabra preferible a la de amaestrado, dicha en broma por un nieto. Si las piernas amoratadas de la mujer revelaban mejor que las palabras la enfermedad, lo mas que podía hacer era reemplazarla en el recorrido por puestos y carretillas. Después del insustituible café, tomó la jaba y esperó el mandato del día. … Continue reading Las amarguras ajenas
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